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Policía detuvo a dos adolescentes por pedrea a ómnibus en accesos
El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se reunió este lunes de tarde con la Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (Unott).
El motivo fue las pedrea a ómnibus de pasajeros el fin de semana, en los accesos a Montevideo, en las rutas 1 y 5, en el oeste de la capital.
Bonomi anunció allí que para mejorar la vigilancia en la zona se instalarán cámaras de seguridad, como ya existe en otras partes de Montevideo.
Este lunes de noche, justo cuando las cámaras de televisión registraba lo que ocurría en los accesos tras las pedreas del fin de semana, dos adolescentes fueron detenidos por la Policía.
Todo ocurrió cuando un hombre en moto se acercó a los efectivos para denunciar que estaban, otra vez, arrojando piedras a la ruta. La Policía corrió y detuvo a dos adolescentes.
Además, el ministro anunció que reforzará la presencia policial con más agentes del programa Policía Comunitaria, que se encarga de mantener un vínculo cotidiano con los vecinos de un barrio y, de esa forma, prevenir actos delictivos.
Bonomi también anunció este lunes, más temprano, que evaluaba la posibilidad de trasladar la sede de la Zona IV de Policía, desde el Prado a los accesos de Montevideo, cerca del Cerro.
El detonante de estas reuniones y anuncios fue una serie de incidentes reportados el sábado, en los que dos personas necesitaron atención médica. Las empresas Copay y Buquebus fueron las apedreadas.
El conductor de Copay Luis Periasco fue una de las víctimas. Debió ser atendido por médicos tras la rotura de vidrios a causa de las pedradas. Al conductor de Buquebus la pedrada le produjo en corte que requirió 14 puntos de sutura.
El dirigente sindical Juan Arellano dijo a El Observador que una pasajera debió ser internada y sufrió convulsiones.
Según el chofer Periasco, son ataques llevados a cabo por “asesinos” y narró cómo el atacante tiró los vidrios.
El hecho ocurrió a 200 metros de camino Cibils. La zona de peligro -según dijeron- hasta los semáforos de la calle de ingreso al estadio Luis Tróccoli, en el Cerro.
Las empresas no sólo se quejan de los problemas de seguridad, sino también de los perjuicios económicos. Fernando Píriz, encargado de talleres de Agencia Central, informó a El Observador que en un mes deben invertir casi 9.000 dólares en reparar los vidrios.
Los ómnibus, además deben estar parados entre 12 y 24 horas para las reparaciones, lo que genera costos adicionales.
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