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Phoenix, una ciudad sudafricana marcada a fuego por crímenes raciales

Tiene todo para ser considerada una pequeña ciudad tranquila de Sudáfrica con su clase media, su centro comercial y sus lugares de culto. Pero hace tres meses, más de 30 hombres negros fueron asesinados de manera salvaje en los peores hechos de violencia vividos por esta joven democracia.

Tiene todo para ser considerada una pequeña ciudad tranquila de Sudáfrica con su clase media, su centro comercial y sus lugares de culto. Pero hace tres meses, más de 30 hombres negros fueron asesinados de manera salvaje en los peores hechos de violencia vividos por esta joven democracia.

Phoenix, unos 25 km al norte de Durban en la provincia de Kwazulu-Natal (este), tiene 180.000 habitantes, en su mayoría de origen indio. En la colina de enfrente se encuentra Inanda, un township, una de las áreas reservadas para personas negras en la periferia de las ciudades sudafricanas.

En julio pasado, una semana de incidentes y saqueos desatados por la detención del expresidente Jacob Zuma puso en llamas a esa provincia y a Johannesburgo. La televisión mostraba de manera permanente hordas en cólera integradas mayormente por negros que desvalijaban los centros comerciales. La policía se vio superada.

En Phoenix, los habitantes tomaron las armas para defender sus casas y sus comercios: 36 personas murieron en las calles. Entre ellos, 33 hombres negros. Algunos recibieron un balazo en la cabeza y otros fueron golpeados hasta morir. A veces, las dos cosas. En total, más de 350 personas murieron en el país.

Unas cincuenta personas fueron detenidas por homicidio en Phoenix, según la policía. Nueve de ellos en el barrio de una habitante de origen indio, contactada por la AFP y que no quiso revelar su identidad. Su padre se encuentra entre los detenidos porque alguien dio su nombre, explica.

Tres meses más tarde, las denuncias y las sospechas continúan. Y las tensiones entre las dos comunidades, a días de las elecciones locales en el país, son aún palpables.

El partido histórico en el poder, el Congreso Nacional Africano (ANC en sus siglas en inglés), ha sido acusado de inacción. En la ciudad, las patrullas de autodefensa continúan recorriendo las calles por la noche.

- "¿Dónde estaban?" -

Sudáfrica elegirá el lunes los responsables de más de 250 municipalidades. A principios de mes, el primer partido de oposición, la Alianza Democrática (DA), provocó indignación al saludar en su carteles de campaña a los "héroes" de lo que se conoce ahora como "la masacre de Phoenix".

"Quieren nuestros votos, ¿pero dónde estaban durante los incidentes?", dice una joven de Phoenix, que rechaza ser racista y enumera sus amigos negros. Los indios simplemente buscaron "proteger la comunidad", explica.

En los días previos, mensajes alarmantes en las redes sociales habían encendido los ánimos: "Van a atacar sus casas, incendiarlas". Cientos de comercios fueron quemados durante los incidentes.

Hasta ese momento, las dos comunidades convivían sin demasiados problemas. "Había robos de autos, de casas. Pero esto nunca lo había visto", asegura Mark Nadasen, agente de seguridad privada. Sudáfrica es uno de los países más violentos del mundo.

En su modesta cocina en Inanda, con una alacena en la que solo se ve unas cebollas y una botella de aceite, Charmaine Mhlongo tiene en sus manos un foto de su hijo.

"Ya no soporto estar cerca de un indio", dice esta mujer negra de 39 años. El 12 de julio perdió a un hijo, Sanele Mngomezulu, de 19 años.

¿Quién lo mató? "Los indios", dice.

- "Tercera clase" -

Habitantes del township cuentan que durante esos días de violencia los indios gritaban en las calles "Matemos a los africanos, matemos a los 'cafres'", recuperando de los oscuros archivos del apartheid un término muy insultante utilizado por la extrema derecha para referirse a los negros.

En el orden racial del régimen blanco expulsado del poder por las primeras elecciones democráticas en 1994, los mestizos y los indios estaban reunidos bajo el nombre de "gente de color" por encima de los negros.

"Fuimos convertidos en ciudadanos de tercera clase mientras que los indios eran considerados como de segunda clase", cuenta el pastor Vusi Dube, que enterró a varias víctimas en Inanda.

En Phoenix, en donde Gandhi desarrolló su doctrina de la no violencia cuando era un joven abogado desembarcado de India, son muchos los negros hoy en día empleados por los indios en sus comercios o como personal doméstico.

Según algunos, la furia que se apoderó de la ciudad hace unos meses estaba manejada políticamente. "Hubo gente que quiso que pase esto", explican hombres de la comunidad india. Ninguno se atreve a dar nombres.

cld/sba/jhd/mar/zm/dbh

FUENTE: AFP

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