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Pasado lo peor de la pandemia, cierran camas de CTI y reorganizan los recursos

En el peor momento de la pandemia se habían instalado camas de CTI en quirófanos y se ocuparon espacios que eran de recuperación post cirugía.

Antes de la pandemia del Covid-19 había alrededor de 600 camas de CTI en todo el país. En el peor momento de la pandemia, a fines de mayo y comienzos de junio de este años, la disponibilidad de camas en unidades de cuidados intensivos se había ampliado a más de 1.000.

Ahora que pasó lo peor, cuando solo el 11% del total de camas de CTI está ocupado con pacientes Covid, las autoridades de la salud y los distintos prestadores sanitarios comenzaron el proceso de reestructura, cerrando de forma progresiva algunas camas que se habían abierto de emergencia y colocado en lugares no habituales, como quirófanos, explicó a Subrayado Julio Pontet, de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI).

Una vez culminada la reeorganización de recursos técnicos y humanos, quedarán disponibles unas 800 camas de CTI, más que antes de la pandemia, destacó Pontet.

“La idea es que la estructura de camas se vaya disminuyendo en forma gradual, progresiva, organizada, para mantener una contingencia importante y que quede un nivel basal de camas mayor al de antes de la pandemia”, dijo el especialista.

“Se estimó como prudente que hubiera un marco aproximado de crecimiento de 20% por encima del nivel previo, que son unas 800 camas”, agregó.

“La idea es que se sostenga (en el tiempo), para que entonces la capacidad de respuesta del sistema, frente a un aumento de la demanda por rebrotes u otras causas, sea rápida y que el sistema se adapte rápido”, explicó Pontet.

“Además de los CTI habituales hubo ampliación física de algunos CTI, hubo una redistribución funcional, donde camas que eran de recuperación post anestésica se transformaron en CTI, incluso en algunas instituciones los quirófanos funcionaron como CTI”, contó el dirigente de la SUMI.

“Esto está volviendo a la normalidad”, acotó, ahora que pasó lo peor.

Consultado sobre la posibilidad de que la variante Delta, que ya fue detectada en Uruguay y que es hasta 80% más contagiosa, pueda provocar un aumento de casos graves de Covid, Pontet señaló que no parece probable, y destacó que en otros países, con altos niveles de vacunación (como Uruguay) no aumentó la cantidad de pacientes graves ni muertes.

“Las regiones con buena cobertura de vacunas no han tenido problemas en el aumento de casos por la variante Delta. Eso se vio en zonas con menos de 30% de vacunación poblacional, pero es una alerta que se enciende para la población no vacunada”, concluyó.

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