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Parricida de Durazno denunció castigos con rebenque y picana eléctrica

El adolescente aprovechó que su padre estaba dormido para dispararle dos tiros en la cabeza. Después tomó la camioneta y se fue a un baile con amigos


El adolescente que asesinó a su padre, un productor rural de Durazno, dijo ante la justicia que éste le aplicaba picana eléctrica y rebencazos como castigo.

Contó que el hombre los sometía a él y a su hermano -de 15 años- a violencia física desde mucho tiempo atrás, y sin que la madre supiera.

Los tenía amenazados con más castigos en caso que le contaran a ella lo que sucedía. Incluso les sugirió que en caso de ser interrogados por las marcas y heridas le echaran la culpa a peleas con compañeros.

No obstante, la Policía encontró en el establecimiento rural tres picanas elécricas y un rebenque que confirmarían los abusos.

Ante la jueza Maria Andrea Caamaño, el homicida narró, con detalles, cómo su progenitor controlaba sus relaciones personales. El hermano menor confirmó su declaración ante la sede judicial.

Esas tensiones de larga data determinaron el final trágico. El domingo padre e hijo cenaron y se fueron cada uno a su dormitorio.

Pero sobre las 23.30 horas, el adolescente le disparó dos tiros en la cabeza mientras dormía. Lo hizo con una escopeta calibre 22

Luego, el procesado se fue a un baile con amigos. Tomó la camioneta familiar y recorrió las calles de Blanquillo a alta velocidad, según da cuenta El País en base a testimonios.

A todos les llamó la atención verlo con la camioneta, ya que se padre no se la hubiera prestado jamás.

El joven no intentó esconder el crimen. La Policía visitó el caso de estancia para verificar que el muchacho estaba bien y se encontró con el cadáver de Raúl Martínez Ferreira, de 54 años, el propietario del establecimiento.

El menor de edad había a pasar el fin de semana por expreso pedido del padre. Horas antes lo había ido a buscar a Montevideo. Quería que regresara al campo argumentando que el joven es un consumidor problemático de drogas.

La madre, que reside en Montevideo, no conocía su paradero y había denunciado ante la Policía la desaparición.

La Policía llamó al celular del estanciero y quien contestó fue el joven.

Los agentes le explicaron que su madre lo estaba buscando y quería saber si estaba bien. Los agentes se comprometieron a ir a visitarlo el lunes.

Cuando llegaron, el menor de edad los dejó pasar, les mostró la escena del crimen y confesó la autoría del hecho antes de ser trasladado a la justicia.

La estancia “Santa María de los Cipreses” está ubicada a 5 kilómetros de la localidad de Blanquillo, en el departamento de Durazno.

Martínez era un empresario muy conocido en la zona, titular de una agencia publicitaria y un negocio de venta de ganado en internet.

Esta es la crónica del homicidio de la corresponsalía de Subrayado

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