Sandra Ferrini es sobreviviente de una red de trata que la llevó a Europa y la obligó a prostituirse en condiciones de extrema violencia.
"Para mí todos los días son de lucha y de dolor": la historia de Sandra, una sobreviviente de trata de personas
Intentó escaparse en varias oportunidades, pero terminó siempre golpeada, hasta que un accidente de tránsito la salvó y pudo volver a Uruguay. Hoy es activista y lleva adelante la asociación Sí a la vida.
El 30 de julio se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra la Trata de Personas. En ese marco nos contó su historia.
"Digamos que para mí todos los días son de lucha y de dolor, pero este mes para mí es aún más agotador, porque es el mes que nace uno de mis hijos y el mes en el que muere otro de mis hijos", expresó. "En total son ocho. Pero cuatro nacieron y murieron. No sé dónde están enterrados. No sé nada", relató.
Víctima de trata interna y externa, pedofilia y vendida en forma sistemática en varios países, luego de su liberación se convirtió en activista y rescatista por los derechos humanos en temas de trata de personas. Creó la asociación civil Sí a la vida y es miembro honoraria de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe.
Su historia comenzó a los 8 años, cuando su madre la llevó a la casa de un vecino. Luego, un familiar abusó de ella. Fue su tío, hermano de la madre, quien luego la amenazó con que si contaba, iba a matar a su padre. "Mi padre no sabía nada. Mi padre mataba por mí", contó.
Aunque le es difícil establecer fechas concretas, recuerda que entre los 9 y 11 años intentó en dos ocasiones quitarse la vida. Solo su padre, dice, le preguntó por qué lo hizo y le pidió que no volviera a intentarlo, promesa que cumplió.
A los 12 años, por sugerencia de su madre, se hizo novia de Dante. "Me dijo que me quería confesar que era ladrón y que me iba a pedir un ladrón, que me parara en una esquina, porque sabía que yo lo había hecho, por unos días hasta que él arreglara", recordó.
Luego empezó el periplo fuera de Uruguay. Por Argentina, Brasil, Paraguay y varios países de Europa, donde la obligaron a prostituirse y fue vendida a mafias de trata, pero su proxeneta uruguayo negociaba y lograba tenerla nuevamente. Era el mismo al que su madre la entregó cuando tenía 12 años y hoy, aseguró, sigue libre.
"Llegamos a estar 20 en un apartamento. Fuimos más, pero te doy una cifra. Pero no podíamos hablar entre nosotras", dijo.
Vivió por 37 años sin saber que tenía derechos, casi esclavizada, obligada a explotar su cuerpo, sin descanso, más de 12 horas cada día de la semana.
Intentó escaparse en varias oportunidades, pero terminó siempre golpeada, hasta que un accidente de tránsito la salvó. Fue a unos 25 minutos de Milán, en Italia. Para los proxenetas, dijo, "era mercadería que ya no servía". En el hospital, consiguió un teléfono con el que llamó a una persona que siempre le ofrecía ayuda, quien la recogió y ayudo a recuperarse.
Fue esa su forma de escape y retorno a Uruguay.
"Hay mucho por hacer. No voy a ser yo ni van a ser las que están luchando ahora a terminar con este flagelo. Hay mucho por hacer. Esperemos que se pueda", reflexionó.
Este 30 de julio, día que se celebra la lucha internacional de trata de personas, con el apoyo del PIT-CNT en la sala Camacuá de AEBU, se exhibirá el documental “Los cuerpos públicos”.
El cortometraje aborda las múltiples formas en que opera la trata de personas con fines de explotación sexual. Sandra da su testimonio.
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