Una azafata uruguaya murió el 28 de abril al caer desde el cuarto piso de un hotel céntrico de Buenos Aires. La justicia determinó que fue suicidio pero ahora el registro de cámaras de seguridad de la zona hacen apuntar a otra cosa.
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No fue suicidio la muerte de una azafata uruguaya en Buenos Aires
Según estas nuevas pruebas, Mariela Leites Da Silva cayó del balcón luego de ser asfixiada o de recibir un golpe de su esposo Eduardo Casaballe, uruguayo de 45 años, a quien la justicia envió a prisión en las últimas horas.
La cámara de seguridad de una juguetería vecina al hotel – Talcuahuano al 300- permitió ver que Mariela cayó sin apelar a la clásica medida defensiva de poner los brazos. La mujer cayó ya inconsciente.
Otros detalles del caso se descubrieron a partir de estos nuevos datos. Profundizando en la historia anterior del marido salieron a luz eventos llamativos. Casaballe había estado casado en otras dos ocasiones y en ambas repitió eventos de extrema violencia.
Los diarios El Siglo de Tucumán y Clarín siguieron los casos en detalle.
Mariela Leites y Casaballe estuvieron separados un año. Ella trabajaba en la compañía naviera Buquebus y vivía en Colonia.
El motivo del distanciamiento fue que él era violento. Una vez le tiró agua hirviendo, según Clarín. Había habido otros episodios anteriores, pero ella decidió perdonarlo en febrero. En marzo se fueron a vivir a Buenos Aires para cambiar de aire y el 9 de abril -20 días antes de la tragedia- se casaron en secreto.
La familia de la víctima tuvo acceso a una carta en la que se mencionaba el historial de violencia del marido, informa hoy El País.
Su primera esposa y la hija de ambos -una menor con síndrome de down- habían muerto en condiciones sospechosas, ahogados en una piscina. De ese caso, de 1993, Casaballe también había salido libre de toda responsabilidad.
Con su segunda esposa, Casaballe tuvo dos hijos. Al divorciarse, la mujer se radicó en Francia con los menores. Tras de sí, dejó algunas denuncias de violencia doméstica.
Pero el hombre resultó ser un hábil declarante. En el caso del episodio bonaerense hizo un relato convincente, mezclando datos reales con detalles que respaldaban su versión.
Ante la Policía bonaerense reconoció que tenía disputas con su esposa. Le dijo a los investigadores que había problemas de celos y que en la discusión él le rompió el celular a ella. Su relato acababa con la mujer tirándose por el balcón. Según él, nada hacía anticipar el final.
FOTO: Clarin
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