El duelo y la colera se enseñoreaban en Banibangou, un poblado de casas de arcilla rojizas y ocres al cual visitó el presidente de Níger el sábado, y de donde procedian gran parte de los 69 civiles masacrados hace una semana por sospechosos de pertener a un grupo yihadista.
Niebla, luto y cólera tras la masacre de 69 personas en Banibangou, Níger
Horas antes de la visita presidencial, una niña observaba desde el muro de su casa, los vehículos blindados y las ametralladoras empotradas que preanunciaban, la llegada del jefe de Estado Mohamed Bazum.
En las callejuelas, custodiadas por soldados armados con pistolas, mujeres cubiertas con grandes velos multicolores rumian su dolor.
El 2 de noviembre, 84 miembros de un Comité de vigilancia (milicia de autodefensa) provenientes de varias aldeas de la comuna, con el alcalde Umaru Bobo al frente, fueron atacados unos kilómetros al noroeste de Banibangou.
Este Comité había decidido perseguir hasta su guarida a hombres armados que habían atacado aldeas y robado ganado en Adab Dab, indicaron habitantes del lugar la AFP.
Vestido con un gran bubu (túnica) blanco y tocado con una gorra roja, el jeque Saido Garbeye --uno de los 15 sobrevivientes de la masacre-- relata que "el alcalde de Banibangou, que era mi tío, decidió salir a buscar a Tchinbado, un confidente (de los yihadistas). Le di una mano junto a los jóvenes del Comité de vigilancia", indicó el jeque a la AFP.
De tanto en tanto, mira a un policía con uniforme de fajina que toma nota de su declaración. "Habíamos rezado una oración y tomamos el camino hacia Adab Dab. Desafortunadamente, los bandidos nos vieron desde una colina, se lanzaron en contra nuestro disparando sus armas, matando a un gran número de hombres", continúa.
Los miembros del Comité "estaban apenas armados con su coraje, flechas y hondas (tirachinas)", en cambio, los yihadistas "poseen armas de las cuales ni siquiera nuestros soldados disponen", destaca.
Ésta es la primera audaz ofensiva lanzada por el comité contra los yihadistas desde que fue creado, hace unos meses. "Pero, civiles mal equipados y mal entrenados no pueden derrotar a los yihadistas que hasta desafían a nuestro ejército", indica un periodista local.
"Nuestros hijos fueron a defender sus poblados y ahora están muertos, es triste, son mártires", afirma Mariama, frente a la prefectura local.
Los vecinos de Banibangou, comuna de la inestable región de Tillaberi, con una superficie de unos 100.000 km2 en la región de la triple frontera (con Burkina Faso y Malí), imploran por "contar con el apoyo del ejército nigerino" ante los embates de dos grupos yihadistas, uno vinculado a Al Qaida y otro al Estado Islámico, desatados desde comienzos del año.
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FUENTE: AFP
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