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Mujica contra la izquierda chic que no comparte con "necesitados"

El presidente dedicó otra vez su audición a los intelectuales y pequeño-burgueses acomodados que hablan de solidaridad pero "curran" con la economía capitalista

 

Mujica habló de ética en su audición de M24. De aquellos militantes de izquierda que dicen una cosa y viven de otra manera. Y para ello puso describió lo que considera parte de nuestra sociedad: los pequeños burgueses acomodados en el oficio de criticar que suelen blandir el concepto de solidaridad y de igualdad pero que nunca se los va a ver comiendo un guiso con gente necesitada.Y agregó:

“Empiezan haciendo vacaciones en Punta del Diablo y más adelante en Floripa y al final de la trayectoria algún viaje a Miami. Impulsan notables programas de boquilla en las tertulias de la costa. Ni se les pasa por la cabeza comprar un medio kilo de chorizos para compartir con los que necesitan, no están para la limosna, en el fondo no están para nada”.

“Si son de izquierda, son jacobinos y claman contra las deformaciones capitalistas que nos acechan. Viven en general trabajando con el capitalismo, venden sus libros con honda preocupación propietarista. Cuando son revolucionarios, no se les ocurre sembrar escuelas populares con conocimientos a los más débiles, eso no será profesional. Critican a la Universidad pero viven a su costa, y si alguien les palntea cambios eran enemigos”.

Después incluyó a los que llamó de derecha. Y los juntó en una clase de intelectuales de servicio que viven haciendo servicio de crítica. En el fondo sirven, dice para adornar y currar a la economía capitalista. 

“Si son de derecha, por que dicen y viven como dicen, suelen ser expertos abogados y escribanos, siempre van a ser indulgentes con los ricos y dirán con respecto a las políticas sociales que no hay que acostumbrar a los pobres a la mendicidad o suelen decir: `No hay que regalar pescado, hay que enseñar a pescar”.

Sobre el final asoció esta ideas con los programas de gobierno que se preparan en tiempos pre electorales y se preguntó de qué sirven si falla la ética concreta de la solidaridad.

“De qué sirven los programas que se gargantean cuando en el fondo no hay sentimiento ni compromiso. Decía alguien hace mucho tiempo: `se ve cara pero no se ve corazón´. ¿De qué sirven los programas cuando no los sustenta el corazón? Es muy fácil pedirle a los demás y plantear obligaciones sin ponerse la mas mínima obligación. La política que tiene que ver con la vida social es apenas un reparto si se olvida del compromiso con la solidaridad y la igualdad. Y esto es un problema que está antes de los programas”, concluyó.



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