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UNA DIVA SUBVERSIVA

Marlene Dietrich: un ícono del cine que no se olvida, a 30 años de su muerte

La famosa actriz y cantante fue símbolo de la libertad sexual. Dejó una filmografía notable, amó tanto a hombres como mujeres. Rechazó hasta al propio Hitler.

Por Jackie Rodríguez Stratta @
19 de mayo de 2022, 16:04hs

Era una joven actriz alemana desconocida, de 1,68 de estatura, y ruda facciones.

Apareció en ropa interior, medias negras y zapatos altos en “El Ángel Azul”, descubierta por el director y su amante Joseph Von Sternberg en 1930. Hizo de ella un ardoroso y subyugante objeto de deseo. El film dio la vuelta al mundo y fue todo un escándalo.

Había creado un mito erótico, con quien trabajo en siete películas, siendo la gran rival de Greta Garbo. Así inició un tipo de personaje como el de mujer fatal que exhibía sin pudor sus hermosas piernas, aseguradas en un millón de dólares.

Jugó a la ambigüedad sexual en el cine, se atrevió a vestirse con prendas masculinas, como el pantalón o el frac, prohibido para las mujeres de la época.

El propio Hitler fue su gran admirador. Intentó ficharla como estrella del Tercer Reich, pero Marlene se negó rotundamente y se fue de Alemania, abandonando a su marido e hija para entrar en Hollywood en la Paramount.

En 1943, se puso un uniforme militar y acude a la primera línea de fuego, para levantar la moral de las tropas norteamericanas, ofrecía espectáculos, siendo famoso su tema “Lili Marlene”. Se relacionó hasta con el propio general Patton.

Su lista de amantes de hombres y mujeres fue interminable. Una vida que fue un derroche de glamour, erotismo y pasión. Desde Charles Chaplin, John Wayne, Orson Welles, Frank Sinatra, hasta su pasión literaria y sentimental junto a Noel Coward y Ernest Hemingway.

Marlene dejó una filmografía notable hasta 1979, luego de trabajar con Hitchcock, Wilder o Welles, entre otros.

Sus hermosas piernas y la voz ronca han quedado como íconos. Han pasado 30 años de su muerte. Alejada de los focos se fue a París, donde residió en los últimos tiempos, falleciendo muy sola en 1992, casi olvidada. Tenía 90 años. Tal como lo deseó, fue enterrada con camisa de seda blanca y pantalones negros. Sus restos volvieron a Alemania, sepultada junto a su madre.

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