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Maduro deja atrás las hostilidades de Chávez con la Iglesia

El nuevo presidente venezolano se distancia de los gestos de su mentor. Y recibe un premio internacional a la alimentación en medio del desabastecimiento

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro fue recibido por el papa Francisco. Esos 20 minutos de reunión privada resultó un éxito frente a esa mitad de la población que no lo votó y considera que su mandato está viciado de nulidad.

En esta gira también pasó por un reconocimiento de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) debido a las políticas alimentarias implementadas por el comandante Chávez entre 1999 y 2012.

Así lo reconoció el jefe de Estado venezolano entre los aplausos de la concurrencia después de posar con una placa alusiva a la distinción. “Fue una de las causas más hermosas a las cuales él dedicó su vida”.

La FAO ubicó Venezuela entre los 15 países –también sobresalen Cuba, Nicaragua y Perú- que destacan por sus “excepcionales progresos” en reducir la desnutrición de 13,5% en el período 1990-1992, a menos de un 5%, durante el lapso 2010-2012, con lo cual se logró la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio referentes al hambre.

Lo paradójico del logro es que Venezuela se encuentra inmersa -y ya desde hace tiempo- en una crisis de desabastecimiento, la más prolongada de los últimos quince años, informa hoy El País de Madrid.

Luego del galardón entregado al líder post-chavista, el parlamentario opositor Julio Borges fue duro con la organización internacional: “ FAO está premiando la desnutrición, la escasez y la inflación. Con los miles de millones de dólares provenientes de la renta petrolera aún existen 2.5 millones de personas en pobreza extrema”, denunció el parlamentario opositor Julio Borges.

El encuentro de Maduro con Francisco también tendrá efectos de largo plazo.

Chávez polemizó muchas veces con la jerarquía local de la Iglesia católica tras señalar al cardenal Ignacio Velasco de conspirar junto a la cúpula empresarial y algunos militares golpistas para expulsarle del poder en abril de 2002.

El actual cardenal, Jorge Urosa Savino, recibió críticas del comandante Chávez, al igual que el arzobispo de Mérida, Baltazar Porras. El líder bolivariano, como a Bush, su archirrival, los acusaba de ser embajadores del demonio en la tierra.

Juan Pablo II y Benedicto XVI recibieron a Chávez en su momento, pero estos gestos no se tradujeron en una distensión de las relaciones.

La tensión siguió más allá de la muerte.

Los servicios religiosos del bolivariano no fueron conducidos por la máxima autoridad católica, sino por sacerdotes amigos del proceso revolucionario.

Ahora Maduro está dando un golpe de timón a las relaciones con la iglesia.

En una entrevista con el canal Globovisión, el cardenal Urosa ha calificado este primer acercamiento con Maduro “como un evento sumamente positivo”.

Al confirmar que sería recibido, Maduro dijo estar abierto “a recibir las orientaciones” del Papa, quien ha demostrado seguir muy de cerca la situación local.

Pronto, el papa escuchará la otra campana: el opositor Edgar Zambrano.  

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