El presidente de Brasil Lula da Silva fue reelegido este domingo para un inédito cuarto mandato al derrotar a su rival Flávio Bolsonaro, quien no reconoció el resultado y dijo que pedirá la anulación de las elecciones.
Lula Da Silva fue reelecto presidente de Brasil; Flávio Bolsonaro exige que se anule la elección
El presidente de Brasil Lula Da Silva fue reelecto tras lograr una remontada histórica en el balotage del domingo. Flávio Bolsonaro dijo que “es imposible reconocer el resultado” y pedirá que se anule.
El izquierdista, a punto de cumplir 81 años, se impuso con cerca del 51,8% de los votos frente al 48,2% del senador de derecha en el balotaje, según los resultados oficiales tras finalizar el escrutinio.
Con el triunfo de Lula, Brasil se desvía del giro a la derecha que han dado países como Argentina, Chile o Colombia, respaldados por el presidente de Estados Unidos Donald Trump, y se mantiene como uno de los pocos bastiones de izquierda en la región.
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El líder del Partido de los Trabajadores (PT) desafió los sondeos y venció con una diferencia de 4,4 millones de votos al hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) tras perder la primera vuelta 47% a 45%.
Los brasileños "fueron a votar porque logramos convencerlos de que el voto era muy importante para garantizar la democracia", dijo un exultante Lula a periodistas en Sao Paulo.
Lula agradeció "la generosidad de la juventud brasileña" que se volcó a las calles y en las redes sociales para lograr la "virada", como los brasileños llaman a una remontada en un partido de fútbol.
Bolsonaro no reconoce la derrota
Flávio Bolsonaro, de 45 años, no reconoció la derrota y anunció que pedirá la anulación de las elecciones.
"Es imposible reconocer el resultado", aseguró en Brasilia en un breve discurso ante la prensa. "Hubo una ruptura total de la igualdad entre brasileños", añadió el senador.
Bolsonaro se refirió así a la decisión de un juez del Supremo Tribunal de Justicia, que resolvió extender dos horas la votación, después de que Lula denunciara obstáculos en el transporte público para ir a votar en ciudades como Sao Paulo y Salvador (Bahía).
Bolsonaro también había solicitado esa prórroga en otros lugares del país debido a "intensas lluvias" que impidieron el traslado de votantes.
Su negativa a reconocer los resultados recuerda la reacción de su padre en 2022, cuando no admitió la derrota frente a Lula en un balotaje en el Jair Bolsonaro buscaba la reelección. Finalmente fue condenado el año pasado por intentar un golpe de Estado.
Festejos en las calles
Tras la victoria, Lula se trasladó hasta la Avenida Paulista, en Sao Paulo, donde una multitud se congregó para celebrar su triunfo.
"¡Siento mucha felicidad!", dice a la AFP Anna Zanatta, de 43 años, antes de romper en llanto por la emoción.
"La victoria de Lula representa muchas cosas para nosotros, la libertad, nuestra democracia, nuestra historia", agregó.
La abstención se redujo respecto al primer turno, de 21% a 19%.
Antes incluso de esta reelección, Lula, el primer presidente obrero de Brasil, ya ostentaba un récord: ningún presidente elegido democráticamente ha gobernado el país durante tanto tiempo.
Al término de su nuevo mandato en 2030, tendrá 85 años y habrá acumulado 16 años en el poder, tras su primer período como presidente (2003-2010).
Un país dividido
Pero la campaña mostró hasta qué punto el país sigue dividido.
Poco conocido cuando su padre lo ungió como heredero, Flávio Bolsonaro se presentó como una versión más moderada que el expresidente ultraderechista.
Trató de seducir con promesas de cambio a conservadores ya votantes menos ideologizados, hartos de la inseguridad y el costo de vida.
Para torcer el resultado de la primera vuelta, Lula multiplicó en la recta final las medidas populares.
Aumentó las partidas del Bolsa Familia, su programa social estrella destinado a las familias más pobres.
También impulsó la aprobación de una reforma constitucional que otorga a millones de trabajadores brasileños un día adicional de descanso semanal.
Lula enarboló la bandera de la soberanía, acusando a Donald Trump de querer entrometerse en la votación, y en la campaña acusó a Meta de interferencia a favor de su rival.
Tras el balotaje, el mandatario dijo que los votantes vencieron "la intromisión" desde el extranjero de las plataformas digitales, y prometió regularlas.
Meta, dueña de Facebook, WhatsApp e Instagram, niega las acusaciones pero reconoce errores como la desactivación de anuncios de la campaña de Lula por motivos técnicos.
Congreso conservador
Para su cuarto mandato, el margen de maniobra del jefe de Estado se anuncia limitado.
Tanto por el tsunami conservador que barrió el Congreso en las legislativas de hace tres semanas, como por la coyuntura económica, con un crecimiento que debe desacelerarse.
Aunque el desempleo está en su nivel más bajo y la inflación relativamente contenida, a los círculos empresariales les inquieta el estado de las finanzas públicas.
FUENTE: AFP
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