Las mujeres que aterrorizan a los combatientes del Estado Islámico

Mujeres y adolescentes en lucha desafiando al destino impuesto, en plena zona de influencia de los terroristas del Estado Islámico

05 de diciembre de 2015, 17:59hs

Las guerreras kurdas han tomado notoriedad internacional luego de haber resistido la invasión yihadista del autodenominado Estado Islámico en el kurdistán sirio.

La opinión pública mundial tomó conciencia de la existencia de estas mujeres combatientes kurdas, tras la toma de la ciudad iraquí de Sinjar por parte de los terroristas del Estado Islámico.

En pocas horas, miles de civiles huyeron y decenas de miles de kurdos yezidíes buscaron refugio en las montañas de Sinjar. 

Los kurdos son considerados paganos y adoradores del diablo por los yihadistas del ISIS, miles fueron masacrados, y las mujeres violadas, vendidas o sometidas a la esclavitud.

Mientras los esfuerzos desplegados por la comunidad internacional, con la intención de salvar al pueblo kurdo escondido en las montañas se mostraron insuficientes, decenas de miles de personas asediadas por el Estado Islámico fueron rescatadas por un pasillo de seguridad que abrieron los y las gerrilleros kurdos-sirios.

Entre las imágenes de hombres, mujeres y niños acorralados y perseguidos por los yihadistas, se difundieron por todo el mundo aquellas en las que aparecían mujeres armadas.

Fue en la batalla de Kobané cuando las combatientes kurdas se convirtieron en el centro de atención de la opinión pública internacional.

Un mes después de la masacre de Sinjar, los yihadistas del ISIS lanzaron una ofensiva contra la ciudad de Kobané, defendida por los y las combatientes del YPG (Unidades de Protección del Pueblo) y del YPJ (Unidades de la Protección de la Mujer), ambas unidades integradas en el brazo armado del PYD (Partido de la Unión Democrática), un partido político kurdo sirio afiliado al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán).

Durante los combates, las guerrilleras del YPJ se convirtieron en íconos de la lucha contra el extremismo yihadista.

Tuvieron un papel fundamental en la batalla, tanto en el combate de tierra como en constituir imágenes más proclives a la solidaridad internacional, que se volcó de un modo sin precedentes a favor de las fuerzas de autodefensa kurdas de Kobané.

Las mujeres componen cerca de un tercio de las milicias kurdas en Siria, y según la cadena estadounidense NBC, más de 7.000 se han unido a la milicia, y como parte del más amplio movimiento por la independencia o autonomía de la nación kurda.

Las fotos de guerrilleras kurdas sonrientes, vestidas con el uniforme de combate y con armas en la mano han dado la vuelta al mundo.

Reportajes y documentales se han rodado para mostrar la vida cotidiana, los combates y la motivación de estas mujeres que quieren salvar sus vidas y defender su ciudad contra los invasores.

En esta zona que solemos considerar hostil a las mujeres, la participación de estas guerreras en el combate armado contra una fuerza arcaica y misógina, configuró una ruptura contra el destino que les había impuesto su cuna.

Unirse a la filas de YPJ no sólo es una lucha por la paz, también es una revolución feminista.

"Nos hemos criado en una sociedad que obliga a la mujer a dedicarse únicamente a las tareas de la casa y en la que los hombres consideran a las mujeres como su propiedad, como un adorno, y no les permiten salir de casa. Para una mujer casarse es como caer prisionera. Considerando la mentalidad de nuestra sociedad, no se puede ni contemplar la posibilidad de que las mujeres casadas formen parte de las Unidades de Protección Femeninas. Queremos crear una nueva sociedad" dice Gulán, en el documental de esta nota, realizado por RT.

Las mujeres -todas solteras- que deciden tomar las armas reciben un riguroso entrenamiento antes de ir a los diferentes frentes de batalla.

Las combatientes kurdas tienen una ventaja: los hombres del Estado Islámico creen que si una mujer los mata, no podrán ingresar al paraíso y arderán en el infierno. Una bala disparada por estas mujeres significa la condena eterna, y ellas están orgullosas.

 

Documental: RT

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