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Las historias detrás del asesinato del niño Jonathan Estela

Pobreza, abandono y el asentamiento Benedetti como telón de fondo. Las familias de la víctima y de los victimarios debieron dejar el lugar después del crimen.

Cuatro horas demandó el interrogatorio del niño de 11 años, uno de los dos que mató a machetazos y puñaladas a Jonathan Estela.

“No sólo no decía nada, sino que además se reía en nuestra cara”, dijo uno de los investigadores al diario El País.

Pero un hecho lo incriminó directamente. El policia le pidió le escribiera su nombre. Tomó el bolígrafo con la mano izquierda y escribió.

Los golpes de machete que Jonathan había recibido en el abdomen tenían una trayectoria de izquierda a derecha.

Los policías estaban sorprendidos por la sangre fría del menor. Él y su complice se fueron a jugar al fútbol después de dejar tirado a la víctima en el pozo. Se mantuvieron callados hasta que el cuerpo fue encontrado en la medianoche del martes.

“Ya aparecerá”, dijo el otro menor, de 14 años, cuando le preguntaron por Jonathan en el almacén.

El interrogatorio policial en su caso duró 6 horas. En ningún momento admitió el crimen.

Fue su hermanastra de 5 años quien lo señaló como el autor de las puñaladas. Ella presenció todo el episodio desde el principio: la invitación a “cazar pájaros”, el camino hacia el Cerro Pelado y la golpiza una vez que estaban en la tapera abandonada, a 2 kilómetros de asentamiento Mario Benedetti.

La niña tampoco quería hablar. Los policías le dieron comida y le pusieron dibujos animados para distenderla.

Así se enteraron que el adolescente trató de convencerla que declarara que Jonathan había intentado manosearla.

UN ANTECEDENTE. Detrás del crimen en el asentamiento Benedetti hay una problemática social de larga data. El menor de 11 años es hijo único y vivía solo con su madre. El padre había fallecido tiempo atrás. La familia vive gracias al subsidio que recibe del Ministerio de Desarrollo Social.

Según el informe de INAU, tiene graves trastornos psicológicos. En su familia hay antecedentes graves. Un tío de él mató a dos menores de la misma manera que murió Jonathan. Los invitó a cazar pájaros y los acribilló en el monte.

El hecho ocurrió hace casi 20 años. El hombre tenía un historial por varios intentos de suicidio. Fue procesado por homicidio especialmente agravado y vilipendio de cadáver. Le cortó las orejas a una de sus víctimas y cuando la Policía se les incautó dijo que eran para mandárselas a la madre del fallecido. El niño era el hermano de una mujer con la que él había tenido una relación, y la destinataria era su suegra, a quien él atribuía el final de la misma.

Por su parte, el menor de 14 años vivía con su padre, su madrastra y con hermanos, incluida la niña de 5 años que lo acusó del crimen.

TRATAMIENTO. Aparte del asesinato que los unió, las familias de Jonathan y sus dos agresores debieron tomar una misma decisión: las tres debieron dejar el barrio. Según informó Victor Iraola, de la Jefatura de Policía de Maldonado, el Centro de Atención a Víctimas de Violencia tomó cartas en el caso. Un equipo técnico se reunió con la familia del niño de 11 años y anunció que trabajará con restantes las familias en coordinación con el MIDES y otros organismos del Estado.

El asentamiento “Mario Benedetti” es uno de los más recientes de muchos que se formaron en Maldonado. Está situado en el ladera este del Cerro Pelado. Allí viven unas 90 familias sin servicios públicos.

Muchos de los ocupantes, son trabajadores golondrina que llegaron de otros lados y quedaron fuera del sistema.

La casa del menor de 11 años fue incendiada el jueves en la noche. La Policía argumentó que no tenía recursos para blindar la casa de posibles vándalos.

Para ese entonces, sus ocupantes ya se habían ido. La madre se fue a la casa de una hermana en la sexta jurisdicción de Maldonado.

Los padres del otro adolescente, el de 14 años, se mudaron a Maldonado Nuevo, a casa de un familiar. Debieron retirar sus pertenencias con custodia policial.

INAU envió al mayor de los dos agresores a un hogar con medidas de seguridad. El otro irá a un establecimiento para niños con problemas psquiátricos. Ambos declararon que querían llamar la atención de sus familias.

 

FOTO. Una toma reciente de Jonathan Estela cedida por allegados a FM Gente. Su familia protesta por el fallo judicial.

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