Unos días atrás, España se vio impactada por una nueva pelea entre padres en una cancha de divisiones formativas en un partido entre Valle del Ebro y la Sociedad Deportiva Logroñés.
La uruguaya que recibió el puñetazo en una cancha de España de su versión
La víctima Verónica Fernández resutó ser una uruguaya que llegó a España en plena crisis de 2002 y que tiene a su hijo mayor jugando en Logronés.
Entrevistada por el periódico El Español, habló del hombre que le dio un puñetazo en la cara. La foto y del video de ese momento recorrieron el mundo como otro mal ejemplo de cómo el deporte se ha convertido en territorio para dirimir otros problemas.
De todos modos, Verónica dice que hay diferencias en el daño que puede hacer un hombre y una mujer, y que su oponente -padre de un jugador rival de su hijo- es más responsable del hecho por su condición masculina.
"Hay una falta, mi hijo se cae y la jugada sigue. Él estaba tirado en el suelo, viene otro jugador y le pega en la cara intencionalmente", detalló la mujer en lo que fue la antesala a la vergonzosa pelea.
El otro jugador dejó rodando en el suelo a mi hijo agarrándose la cara. Yo estaba en la tribuna. Salí corriendo para ver qué tenía, porque fue justamente casi al lado y de verdad creí que le habían roto la mandíbula. Vino el árbitro, pidió asistencia y nos la dieron. El árbitro se iba y mi hijo le reclamó que estaba mal y que necesitaba asistencia. Le sacaron amarilla por protestar.
Fernández relató con detalles el incidente: "Terminó el partido y fui corriendo donde estaban los jugadores para ver cómo estaba mi hijo. Tenía la cara marcada y él entró rápido para los vestuarios. Vino el otro chico y le dije "Eso no se hace, eso no es fútbol". No tenía balón. Se nota, y además está grabado, que fue intencionalmente. Se tuvo que mover para poder pegarle. Antes de entrar en el vestuario, me dijo "Si no te gusta lo que le he hecho en la cancha, no quieras ver lo que le voy a hacer fuera". Entró y volvió a salir a darme una explicación: "Es que tu hijo me insultó. Pregunta bien. ¿O es que no le escuchaste?".
La mujer insistió: "si te insultó dile lo que quieras, no pasa nada, porque son palabras contra palabras, pero pegarle así me parece que no. Le podías haber hecho mucho daño".
Según la mujer, los hinchas del equipo contrario, "pedían más agresiones y que se pegase más fuerte. Se reían de lo que había pasado".
Verónica le dijo: "¿Qué te parecería si fuese al revés y yo te piso la cara, te quedas tirado en el suelo y encima los demás piden que sea peor?"
"Si no te gusta lo que le he hecho en la cancha, no quieras ver lo que le voy a hacer fuera", respondió el muchacho.
Allí fue que aparece el agresor. El marido de Veronica y su padre estaban allí, cada uno con sus cámaras, grabando el partido.
"A mi mujer no le pegues, me pegas a mí", le dijo. Al marido le agarraron entre varios. Esta parte no se ve en el vídeo.
El chico que agredió a su hijo llegó por detrás y le pegó en la nuca al esposo de Verónica. Según el testimonio, otro hombre aprovechó para pegarle cuando estaba indefenso.
. Entonces vino otro con camisa a cuadros, le tira y le pega una patada. Sale también de esa situación. Mi marido se venía limpiando las manos, porque le habían quedado llenas de las pelotitas estas que hay en la cancha, y veo que viene este señor a agredirle.
" Cuando también vi que mi hijo salió de los vestuarios, se encontró con todo eso y estaba ahí de pie parado, tenía miedo de que le hicieran algo. Este hombre viene con insultos y amenazas, que se escuchan: "Te voy a matar, te voy a matar". Yo le dije "¿Qué pasa?"
En ese momento, Verónica recibe el puñetazo. "Me tiene agarrada de la ropa -recuerda- e intento salirme de esa situación pegando manotazos y lo que pueda para que me soltara. Está todo el rato provocando y diciendo obscenidades luego. Después, vienen a pegarle otra vez por la espalda a mi marido, mi hijo se mete por medio con los brazos arriba… Era todo el rato un montón de gente atacándonos por todos los costados."
Según Fernández, su agresor estaba alcoholizado. "No le hice alcoholemia, obviamente, pero, ese hombre no estaba bien.", declaró.
La mujer no se quedó atrás y se defendió como pudo, según dijo.
"Le pegué a ese hombre para que me soltara porque él me había pegado y me seguía pegando. Yo creo que, en esa situación, claro que me defenderé. No me dejaré pegar".
"Me tenía agarrada de un brazo, me había dado un puñetazo y quería soltarme. Con la otra mano me da del otro lado. O me defiendo o ahí me mata a palos", agregó.
Los padres que se pelean en los campos de juego juveniles es ya una epidemia mundial.
Fernández argumenta que no pudo evitar estar en medio de la situación, pero acepta las críticas.
"La violencia está mal en todos los aspectos. Está claro que un hombre tiene más fuerza. No vas a comparar el daño que me puede hacer él a mí al que le puedo hacer yo a él", reconoció.
Cuando la Policía intercendió, la uruguaya se dio cuenta de la magnitud del lío en el que se había metido y de la falta de inhibiciones de su atacante.
"No nos atrevimos ni siquiera a salir porque ese hombre estaba fuera de las vallas de la cancha insultando, tocándose sus genitales, haciendo obscenidades para seguir provocando".
Fernández dice que va a ver los partidos de su hijo, pero que normalmente los mirar callada.
"A mí no me gusta esto. Voy siempre a ver los partidos de fútbol y no me gusta ni siquiera cuando los padres gritan. No me gusta hacerlo, siempre estoy callada la boca. Me parece que no tengo por qué gritar ni decir. No veo al contrario como un enemigo. Son todos niños, gane el que gane. No me gustan esas actitudes, pero claro, si te ves metida en algo de eso y te están pegando… A ver qué haces".
Me sentía arrinconada. Me preocupaban mi pareja y mi hijo. En un momento dado, el señor este me estaba insultando y se puso frente a mi hijo. Me dio miedo, salí corriendo a ponerme delante. Dije "Viendo cómo es este hombre, le pega". Fui a ponerme delante para que me pegase a mí, pero a mi hijo no. Lo mismo con mi marido, trataba de quitarle a la gente que le venía por detrás y los costados.
Ante tales hechos, el presidente del Valle del Ebro, Borja Jiménez, declaró: "Cada día odio más ver padres y familiares presionando a sus hijos para que sean futbolistas y desaprobándoles con comentarios fuera de sí. Eso genera actitudes de odio y crispación que, a su vez, influyen negativamente en el comportamiento de los jugadores, contribuyendo a alterar el clima futbolístico de entrenadores, árbitros y rivales".
Tras el partido, además, el presidente lanzó un comunicado a través de Twitter.
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