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La Unión Europea trata de calmar la impaciencia de los países balcánicos

Los dirigentes de la Unión Europea (UE) tratarán el miércoles de dar respuesta a la frustración de los Balcanes occidentales que, tras años viendo cerradas las puertas del bloque europeo, se sienten tentados por Rusia y China.

Los dirigentes de la Unión Europea (UE) tratarán el miércoles de dar respuesta a la frustración de los Balcanes occidentales que, tras años viendo cerradas las puertas del bloque europeo, se sienten tentados por Rusia y China.

Durante una cumbre informal organizada en Eslovenia, los 27 Estados miembros recordarán que el bloque comunitario sigue siendo el primer proveedor de fondos de esta región estratégica.

Con un apoyo económico cifrado en 1.000 millones de euros (unos 1.160 millones de dólares), "es el momento de reafirmarnos, de hacer entender que seguimos siendo el principal inversor y el socio comercial más próximo", estima un funcionario europeo.

Para esta región enclavada entre países de la UE, la adhesión es "el logro final", según el grupo de reflexión austríaco OIIP.

Pero en el tortuoso camino de la integración europea, los dirigentes de Albania, Bosnia, Serbia, Montenegro, Macedonia del Norte o Kosovo no ven la meta en un futuro próximo.

Cuenta con el apoyo activo de Eslovenia, que ostenta actualmente la presidencia rotatoria de la UE.

Los obstáculos, sin embargo, son importantes: algunos temen un flujo migratorio de estos países más pobres y otros reprochan unas reformas demasiado tímidas en cuestiones como los estándares democráticos.

Francia, Dinamarca y Países Bajos congelaron en 2019 las negociaciones de adhesión con Albania y Macedonia del Norte.

De su lado, Bulgaria argumenta diferencias históricas con Macedonia del Norte para justificar su veto al inicio de las conversaciones.

En cuanto a Kosovo y Serbia, que no ha reconocido jamás la independencia de su antigua provincia de mayoría albanesa, son sus propias relaciones tumultuosas las que obstaculizan una eventual entrada a la UE.

En una gira por la región la semana pasada, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que esperaba avances tras las elecciones legislativas búlgaras previstas el 14 de noviembre.

"Nos hemos preparado varias veces para un matrimonio, pero los invitados no vinieron", le respondió el primer ministro el primer ministro albanés Edi Rama, dudando abiertamente de la credibilidad europea.

"Si bien ya no nos preparamos más, continuamos mostrando nuestro amor", añadió.

El ministro alemán de Asuntos Extranjeros, Heiko Maas, dijo esperar de la cumbre "un mensaje sin ambigüedad".

El primer ministro macedonio Zoran Zaev, cuyo país lleva más de una década con el estatuto de candidato a la adhesión, mandó el mismo mensaje.

Tras arduos intercambios, los miembros de la UE aceptaron reiterar "su compromiso con el proceso de ampliación" con tal de evitar una ruptura de confianza, según un proyecto de declaración final consultado por AFP.

Pero hicieron oídos sordos a los pedidos de Eslovenia, que reclamaba al bloque un compromiso de adhesión para 2030.

"Una fecha límite hubiera motivado a los líderes a poner en marcha las reformas", lamenta una fuente próxima a la presidencia eslovena, citada por el diario Dnevnik.

Para la OIIP, Eslovenia no es el mejor abogado de la región por "sus tendencias iliberales" que recuerdan a las observadas en Hungría.

Ante el estancamiento de la integración europea, Rusia y China mueven sus piezas. y han enviado millones de dosis de vacunas contra el coronavirus a la región.

Aunque Albania, Macedonia del Norte o Montenegro son miembros de la OTAN, Moscú mantiene lazos culturales profundos con países de religión ortodoxa como Serbia.

Y Pekín no dudó en otorgar importantes préstamos a esta zona, entre ellos mil millones de dólares para una carretera que Montenegro apenas puede reembolsar.

En respuesta, la UE esgrime los méritos de un paquete económico que, según Bruselas, puede aportar una ayuda "sin precedentes" de 30.000 millones de euros (34.750 millones de dólares) en siete años.

También promete gestos "tangibles" como poner fin a los costes de itinerancia telefónica, puesto que la población local no ve una mejora de su nivel de vida.

La fundación Bertelsmann, que lamenta una situación económica todavía "lamentable", recuerda que el PIB por habitante de los seis países representa "entre el 20-40% del de los alemanes".

bur-del-bg/anb/mav/dbh/zm

FUENTE: AFP

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