Faltan diez días para el famoso carnaval de Rio de Janeiro y la psicosis por el virus zika no hace más que aumentar.
La psicosis del virus zika sacude Rio antes del carnaval
Agentes sanitarios rociaron con insecticida los 900 metros de la avenida del Sambódromo y las gradas con capacidad para 70.000 personas.
Transmitido por el mosquito Aedes aegypti y asociado a una explosión de casos de bebés con microcefalia, el estado de alerta de la turística 'Cidade Maravilhosa' se extiende hasta agosto, cuando recibe los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica.
"La preocupación es muy grande porque Rio es una ciudad de grandes eventos", afirmó este martes Marcos Vinicius Ferreira, portavoz de la secretaría de Salud de Rio durante la fumigación del Sambódromo, donde el 7 y 8 de febrero se celebrarán los suntuosos desfiles de las escuelas de samba.
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Las multitudinarias fiestas del precarnaval callejero (bloco) ya comenzaron el fin de semana y esa gran aglomeración de personas facilita la circulación del virus.
El ministro de Salud, Marcelo Castro, admitió que Brasil está "perdiendo feo" la guerra contra el mosquito y señaló que el gran aliado del ciudadano de a pie es el repelente, sobre todo para las embarazadas.
"En las primeras semanas estaba de verdad muy nerviosa. No salí más de mi casa", relató Manuela Mehl, una procuradora fiscal de 37 años, que narró a la AFP su experiencia traumática después de enterarse de la conexión entre el zika y la microcefalia a inicios de su embarazo, el período considerado más peligroso para el feto.
"Mi doctor me dijo que debía protegerme del mosquito, que lo único que podía hacer era evitar que me picara", añadió mientras mostraba las decenas de frascos de repelente que se apuró a comprar, porque en los negocios ya estaban prácticamente agotados.
"Habría demorado la decisión"
El Aedes aegypti, que también transmite el dengue y la chicunguña, tiene a su favor "la desordenada urbanización y los programas de control de baja capacidad" de Rio, explicó a la AFP el epidemiólogo Roberto Medronho de la Universidad de Rio de Janeiro (UFRJ).
"Es muy difícil controlar el mosquito en Rio, donde un tercio de la población vive en las favelas con numerosos espacios de proliferación" como las aguas estancadas, añadió.
La alcaldía aprovechó el carnaval para lanzar una campaña de concientización para que las personas eviten en sus casas el estancamiento de aguas, ya que favorecen los focos de mosquitos.
El martes, una quincena de agentes sanitarios, ataviados con trajes amarillos y máscaras de gas, rociaron con insecticida los 900 metros de la avenida del Sambódromo, así como las gradas con capacidad para 70.000 personas.
AFP
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