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La historia de Harold, el cubano que salvó la vida a un cliente de La Pasiva

Es licenciado en Radioterapia pero trabaja como cocinero. Las dificultades para revalidar su título y ejercer su profesión.

Harold Cuesta, es cubano y hace pocos meses se radicó en Uruguay junto a su esposa, con el objetivo de mejorar su situación económica y acceder a una mejor calidad de vida.

Si bien es licenciado en Radiofísica Médica, actividad que se conoce en Uruguay como Radioterapia y que consiste en terapia con rayos para pacientes con cáncer, aquí se desempeña como cocinero en La Pasiva de 18 de Julio y Convención.

En medio de su ajetreada labor, el sábado de noche le tocó usar sus conocimientos de Medicina y logró salvar la vida de un cliente, relató hoy el diario El País.

"Estaba cocinando un chivo de salmón para unos clientes y se dio un incidente con uno que recién había llegado. El pizzero me avisa, me dice que se había caído al piso y como yo tengo conocimientos de Medicina, mis compañeros me dijeron que acudiera”, contó al programa La Mañana en Casa de Canal 10.

“Pienso que era una caída leve y que había perdido el conocimiento, pero cuando me acerco me dí cuenta que tenía la lengua hacia adentro y no podía respirar”.

“Decido darle reanimación y hacerle respiración boca a boca con lo que el paciente vuelve en sí, entonces le saco la lengua hacia afuera”.

En ese momento llegó la emergencia médica y le dieron la atención necesaria.

Yo simplemente tuve que prestar los primeros auxilios pero el paciente volvió en sí y se fue de La Pasiva respirando Yo simplemente tuve que prestar los primeros auxilios pero el paciente volvió en sí y se fue de La Pasiva respirando.

“Me preocupe mucho, primera vez en la vida que me pasa eso y me siento muy satisfecho conmigo mismo. No he podido contactar con él, me gustaría saber cómo se encuentra”, señaló Harold.

REVÁLIDA DEL TÍTULO

Harold se mudó a Uruguay por problemas económicos. Si bien en Cuba trabajaba de su profesión, percibía un salario que apenas alcanzaba los 30 dólares mensuales.

Viajó junto a su esposa y lo hizo de manera ilegal, primero por Guyana, luego Brasil y finalmente llegó a Uruguay por Rivera.

Aquí está en calidad de refugiado pero simplemente por temas económicos, no políticos, aclara.

“Cuando me presenté a la Medica Uruguaya me dijeron que debía ir a Cuba a buscar documentaciones para revalidar y eso me sale al rededor de 2000 dólares”, precisa Harold.

Sin embargo dice estar dispuesto a presentarse a los exámenes que sea para obtener la reválida y poder ejercer su profesión.

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