Andrew Knox, un padre de familia de 52 años, atravesó una gran crisis de pareja cuando su esposa descubrió que en sus horas libres practicaba pole-dance, también conocido en estas latitudes como "baile del caño".
La esposa no le habló por tres años al descubrir que practicaba pole-dance
Carole pensó que su marido no tenía secretos para ella. Sin embargo hace tres años encontró escondidos unos DVD y ropa ceñida al cuerpo que no se ajustaba mucho al perfil que tenia de Andrew.
Al principio pensó que podría tratarse de material de alguna mujer con la que su esposo se había relacionado.
Pero luego lo encaró y supo la verdad: desde hacía largo tiempo, Knox practicaba esta particular disciplina de gran despliegue de sensualidad.
Ante la pregunta concreta, el inefable Andy admitió que se dedicó a pole-dance para estar en forma.
El matrimonio siguió adelante, pero se tardaron tres años en arreglar la situación.
"Carole encontró mis DVDs y mis hot pants, no era la forma en la que quería que se entere. Fue una lucha convencerla de que no estaba en una crisis de la media edad", comentó.
“Sabía que era un forma inusual de fitness y estaba preocupado por lo que iba a pensar.”
“Estaba enojada cuando descubrí su inusual hobby. La única vez que escuche algo sobre el pole dance era relacionado con strippers y sexo. Probablemente me enojé demasiado, pero tenía miedo de que sea por otras razones que lo estaba haciendo. Y además, me enojó que lo ocultara", comentó.
Tres años después los Knox ya tienen incorporado el pole-dance a sus vidas. Carole descubrió además que Andrew resultó ser bueno en la pista y que ella misma podía disfrutar de los nuevos conocimientos de su marido.
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