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La crisis en Libia se acentúa con dos primeros ministros rivales

La crisis de Libia, un país dividido entre el este y el oeste, se ha agravado con el aplazamiento de las elecciones que debían celebrarse en diciembre y el nombramiento de un nuevo mandatario en la parte oriental del país.

La crisis de Libia, un país dividido entre el este y el oeste, se ha agravado con el aplazamiento de las elecciones que debían celebrarse en diciembre y el nombramiento de un nuevo mandatario en la parte oriental del país.

El Parlamento libio, con sede en Tobruk (este), nombró el jueves al influyente exministro de Interior Fathi Bashagha para sustituir a Abdelhamid Dbeibah al frente del gobierno interino, aunque éste ya había advertido que solo cedería el poder a un gobierno elegido por las urnas.

Un embrollo institucional que no es nuevo en el país, pues Libia ya estuvo dirigida entre 2014 y 2016 por dos primeros ministros rivales.

Pero eso ocurrió durante la guerra civil, antes de que el este y el oeste acordaran celebrar elecciones el pasado diciembre y la puesta en marcha de un gobierno de unión que debía dirigir la tumultuosa transición desatada por la muerte del dictador Muamar Gadafi, en 2011.

Dbeibah había sido designado hace un año, en el marco de un proceso de paz apadrinado por la ONU, para que dirigiera un gobierno de transición destinado a unificar las instituciones y a llevar al país a unas elecciones presidenciales y legislativas, previstas el 24 de diciembre.

Pero los comicios fueron postergados y el Parlamento radicado en el este consideró que el mandato de Dbeibah expiró con ese aplazamiento.

La ONU, no obstante, afirmó el jueves que seguirá apoyando a Dbeibah.

Pero Bashagha, un peso pesado de la escena política local, cuenta con el respaldo del Parlamento y del mariscal Jalifa Haftar, un hombre fuerte del este al que apoyan Egipto y Emiratos Árabes Unidos.

El nombramiento de Bashagha "parece ser una decisión para privar a la población del derecho a voto, aplazando aún más las elecciones y exacerbando el riesgo de inestabilidad en Trípoli", declaró a la AFP Peter Millett, exembajador británico en Libia.

Y es que en la región de Trípoli, en el oeste, tanto Bashagha como Dbeibah cuentan con el apoyo de grupos armados muy influyentes.

"Lo que es potencialmente peligroso, es la violencia en Trípoli, pues tanto Bashagha como Dbeibah tienen vínculos profundos en el oeste de Libia", señaló Amanda Kadlec, exmiembro del grupo de expertos de la ONU sobre Libia.

Según ella, "las milicias se pondrán del lado de quien ellas crean que posee el poder. Si no es capaz de darles puestos, de pagarles sueldos y de aportarles armas, no hay ninguna razón para que los grupos armados que apoyan a Dbeibah continúen haciéndolo".

hme/rb/ezz/all/bfi/jvb/mis

FUENTE: AFP

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