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Independentistas catalanes vuelven a la calle antes de negociar con Madrid

El independentismo catalán medirá este sábado su fuerza al volver a las calles de Barcelona para la tradicional manifestación separatista por la fiesta regional de Cataluña, a pocos días de retomar la negociación con el gobierno español.

El independentismo catalán medirá este sábado su fuerza al volver a las calles de Barcelona para la tradicional manifestación separatista por la fiesta regional de Cataluña, a pocos días de retomar la negociación con el gobierno español.

Bajo el lema "Luchemos y ganemos la independencia", la influyente Asamblea Nacional Catalana (ANC) pretende recuperar el espíritu de las masivas manifestaciones por la Diada del 11 de septiembre, convertidas desde hace una década en citas clave del secesionismo.

Como ya es tradición, la marcha arrancará a las 17H14 locales (15H14 GMT), en homenaje a la caída de Barcelona ante las tropas del rey Felipe V en 1714 durante la guerra de Sucesión española.

Epicentro en julio de la quinta ola de la pandemia, el descenso de los contagios permitieron que Cataluña levantara el viernes la limitación de las reuniones a menos de diez personas, y la manifestación podrá celebrarse en movimiento. Los organizadores han recomendado, sin embargo, que los asistentes lleven mascarilla y eviten aglomerarse.

En los años álgidos de la escalada separatista, esta marcha llegó a reunir hasta 1,8 millones de personas en 2014, llenando Barcelona de banderas esteladas y proclamas por la independencia de esta rica región de 7,8 millones de habitantes en el noreste de España.

"El 11 de septiembre seremos capaces de sacar a centenares de miles de personas a la calle", lanzó Jordi Cuixart, presidente de la asociación catalanista Òmnium Cultural. "Demostraremos de nuevo que el movimiento sigue más vivo que nunca", prometió.

Pero desde el fracaso del intento de secesión de 2017, la decepción y las divisiones que se apoderaron del separatismo saltaron también en las calles. Con 600.000 manifestantes, la marcha de 2019 fue la menos multitudinaria desde que arrancaron las Diadas masivas en 2012. Marcados por las restricciones sanitarias, los actos del año pasado no alcanzaron los 60.000 asistentes.

Esta Diada será también la primera que se celebra desde el indulto en junio de los nueve dirigentes independentistas encarcelados por su participación en el intento de secesión, entre ellos Cuixart. La lucha por liberar a los presos mantuvo cohesionado al movimiento tras la decepción de 2017, pero los perdones del gobierno español abrieron una nueva etapa, con el independentismo dividido sobre qué estrategia adoptar.

Ahora en el gobierno regional, el partido Izquierda Republicana de Cataluña (ERC) prefiere negociar para acordar un referéndum de autodeterminación con el Estado español, mientras sectores más radicales del secesionismo, como Junts, no renuncian totalmente a la vía unilateral.

La crisis catalana -que alcanzó su clímax en el frenético otoño de 2017 con la celebración de un referéndum ilegal que poco después desembocaría en una efímera declaración de independencia- sumió a España en uno de sus momentos más delicados políticamente desde el fin de la dictadura franquista en 1975.

Tras unas semanas de enorme tensión, la tentativa acabó con la autonomía regional intervenida por Madrid y los líderes independentistas detenidos o en el extranjero, como el expresidente regional, Carles Puigdemont.

La Diada de este año llega, sin embargo, en otra etapa, a pocos días de que el gobierno de izquierdas de Pedro Sánchez y el ejecutivo regional de Pere Aragonès retomen las negociaciones para encontrar una salida a la crisis, tras la única cita celebrada antes de la pandemia.

Pero pese a que el partido de Aragonès, ERC, es un aliado clave del gobierno minoritario de Sánchez en el Congreso español, ambos llegan con hojas de ruta opuestas.

Madrid no contempla aceptar las dos demandas clave del independentismo: la celebración de un referéndum de autodeterminación, que requeriría modificar la Constitución, ni una amnistía para los encausados por participar en el desafío secesionista de 2017.

"Cataluña está a las puertas de hacer algo que no había conseguido nunca antes: abrir una negociación con el Estado, de gobierno a gobierno", defendió Aragonès en su discurso televisado por la Diada.

El diálogo, no obstante, se anuncia muy difícil, especialmente después de que Madrid anunciara esta semana la suspensión del controvertido proyecto de ampliación del aeropuerto de Barcelona, alegando falta de confianza en el ejecutivo regional, en una decisión que Aragonès calificó de "chantaje" y disparó de nuevo la tensión.

rs-mg/erl

FUENTE: AFP

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