El caso del joven enterrado en la casa al lado de donde vivió Gustavo Cerati ya tiene un sospechoso: sería un excompañero del colegio.
Identificaron restos encontrados en casa vecina a donde vivió Gustavo Cerati y hay un sospechoso del crimen
La investigación apunta a un compañero de colegio del adolescente que fue asesinado en 1984, a los 16 años. Su familia lo buscaba desde entonces.
En mayo de este año, durante tareas de construcción en una medianera del barrio porteño de Coghlan, obreros descubrieron restos óseos en una fosa improvisada situada en el jardín de una casa vecina al chalet donde vivió Gustavo Cerati.
Después de tres meses de pericias, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó el cuerpo: se trata de Diego Fernández Lima, un adolescente de 16 años desaparecido el 26 de julio de 1984.
Los estudios forenses revelaron señales de una muerte violenta: una herida de puñalada en la zona de la cuarta costilla derecha y evidencias de intento de descuartizamiento.
Entre los objetos encontrados junto al cuerpo había un reloj Casio con calculadora de 1982, un corbatín escolar usado, un llavero, una suela de zapato y una moneda japonesa, pistas valiosas que ayudaron a reconstruir la historia.
La causa, a cargo del fiscal Martín López Perrando, avanza, aunque probablemente esté prescripta y no pueda derivar en sanciones judiciales.
Un testigo vinculó al principal sospechoso, hoy de 56 años, que había sido compañero de colegio de Diego y vivía en la casa donde se hallaron los restos.
Este hallazgo, tras más de cuatro décadas de incertidumbre, representa un cierre para la familia de Diego, aunque el crimen aún espera respuestas sobre el quién y el por qué.
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