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Grecia criticada un año después del incendio de un campo de refugiados

Hace un año, un devastador incendio destruyó el superpoblado campo de refugiados de Moria. El gobierno griego asegura que desde entonces reguló la llegada y la recepción de migrantes, pero sus críticos lo acusan de rechazar sistemáticamente a los solicitantes de asilo.

Hace un año, un devastador incendio destruyó el superpoblado campo de refugiados de Moria. El gobierno griego asegura que desde entonces reguló la llegada y la recepción de migrantes, pero sus críticos lo acusan de rechazar sistemáticamente a los solicitantes de asilo.

Más de 12.000 personas albergadas en ese recinto en la isla de Lebos se quedaron repentinamente sin techo. En las primeras horas del 9 de septiembre dos incendios calcinaron sus precarios hogares.

Milagrosamente, las llamas no causaron víctimas, pero provocaron un éxodo masivo de migrantes, con niños, mujeres embarazadas y personas discapacitadas durmiendo al raso durante una semana.

El siniestro reveló las calamitosas condiciones de vida en ese campo, construido en 2013 para acoger un máximo de 3.000 personas, convertido en una jungla desde 2015 cuando se produjo una llegada masiva de migrantes en botes desde Turquía.

El cierre de fronteras decretado por otros estados europeos embotelló ese flujo de personas en Grecia, especialmente, en Lesbos, donde personas Oriente Medio, África o el sur de Asia aguardaban con la esperanza de un futuro mejor en Europa.

Moria degeneró en un submundo de miseria y violencia, donde eran habituales la prostitución, las agresiones sexuales, el tráfico de drogas, las desapariciones de menores o las peleas.

La pandemia del coronavirus acentuó la tensión. Según explicaron testigos, antes del incendio, estalló un conflicto porque 200 migrantes rechazaron aislarse tras dar positivo de covid-19 o haber estado en contacto con un contagiado.

El gobierno culpabilizó del fuego a los solicitantes de asilo. En marzo y junio, seis jóvenes afganos fueron condenados de 5 a 10 años de cárcel por incendio provocado.

Para los acusados, todo fue una trampa tendida por razones étnicas.

Mustafa Hosseini, hermano de uno de ellos, asegura que los seis encausados eran hazaras, una minoría étnica perseguida en Afganistán, y el único testigo en su contra era de la tribu pastún dominante.

A pesar del rechazo de los vecinos de esta pequeña isla, el gobierno erigió un nuevo campo temporal en una antigua instalación militar que se inundó en invierno.

Mireille Girard, representante en Grecia de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), reconoce que desde entonces se ha trabajado para mejorar el lugar.

"Los estándares son mucho mejores que en Moria y mucho mejores que hace un año", dijo a la AFP.

"Dicho eso, esta no es una solución duradera, tenemos que terminar con las tiendas de campaña. Nadie puede pasar el invierno en tiendas. Después del incendio sí, ¿pero un año después?", añadió.

Dos iniciativas alternativas que ofrecían casas a migrantes vulnerables en Lesbos fueron cerrados por las autoridades meses después del fuego en Moria.

La Comisión Europea comprometió fondos por 276 millones de euros (315 millones de dólares) para nuevas instalaciones de recepción en cinco islas del mar Egeo, entre ellas Lesbos.

Este nuevo campo debería estar listo antes de invierno, pero su construcción todavía no ha comenzado.

A pesar de los retrasos, las autoridades subrayan que las islas, especialmente Lesbos, se han descongestionado. Cientos de migrantes fueron trasladados al territorio continental tras el incendio.

Además, el flujo migratorio disminuyó.

Pero críticos y organizaciones humanitarias aseguran que esta reducción se ha conseguido a través del rechazo sistemático de los solicitantes de asilo.

"Un año después del catastrófico incendio en el campo de Moria y sus consecuencias, Grecia se continúa oponiendo firmemente a los refugiados y sus derechos", dijo a la AFP Epaminondas Farmakis, confundador de la oenegé Human Rights 360.

Farmakis acusa al gobierno griego de presentar a los migrantes como "una amenaza" mientras despliega "prácticas inhumanas contra personas vulnerables que huyen de la guerra".

El viernes, la comisaria de derechos humanos del Consejo de Europa, una organización de cooperación europea de 47 Estados, condenó a Grecia por una nueva ley que busca regular las deportaciones de migrantes y obstaculizar el trabajo de organizaciones que ayudan a este colectivo.

El ministro de Migración, Notis Mitarachi, dijo el viernes que Grecia "ya no es ni volverá a ser la puerta de entrada a Europa".

bur-kan/chv/ach/dbh/zm

FUENTE: AFP

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