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Gases lacrimógenos en Sudán contra manifestantes anti-golpe de Estado

Las fuerzas de seguridad sudanesas intentaron dispersar con gases lacrimógenos a cientos de opositores al golpe de Estado en Jartum y sus suburbios este sábado, en una jornada de prueba tanto para los manifestantes como para los generales en el poder.

Las fuerzas de seguridad sudanesas intentaron dispersar con gases lacrimógenos a cientos de opositores al golpe de Estado en Jartum y sus suburbios este sábado, en una jornada de prueba tanto para los manifestantes como para los generales en el poder.

A través de mensajes SMS, los militantes llamaron a los sudaneses a manifestarse en masa para restablecer el gobierno civil y evitar una nueva "dictadura militar" en el país tras el golpe del 25 de octubre. De su lado, los militares tendrán que exhibir moderación para tranquilizar a la comunidad internacional que condenó el golpe.

Como en cada demostración de fuerza de los manifestantes, las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos a cientos de ellos en Omdurman, en el suburbio noroeste separado de la capital sudanesa por un puente sobre el río Nilo, constataron periodistas de la AFP.

Desde la mañana, soldados y paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) estaban desplegados en las calles de Jartum bloqueando precisamente los puentes que unen la capital con sus suburbios y controlando las principales carreteras.

En un contexto en el cual es imposible moverse de un barrio a otro, un testigo informó de una marcha en el sur de la capital, mientras que otros cientos de manifestantes lograron protestar en Omdurman.

"No al poder militar" y "No hay vuelta atrás" son los principales eslóganes de las manifestaciones. Desde el golpe de Estado, las protestas dejaron 15 muertos y más de 300 heridos, según los médicos.

El general Abdel Fattah Al Burhan, autor del golpe, nombró el jueves un nuevo Consejo Soberano, del que han sido excluidos los representantes del bloque que pide el traspaso de poder a los civiles.

Este consejo se había creado tras la caída en 2019 del dictador Omar Al Bashir para supervisar la transición a la democracia, justamente bajo la presidencia del general Burhan.

Pero el 25 de octubre este militar disolvió todas las instituciones, declaró el estado de emergencia y detuvo a la mayoría de los dirigentes civiles del país.

Con su número dos, el general Mohamed Hamdan Daglo, jefe de las poderosas Fuerzas de Apoyo Rápido, paramilitares acusados de abusos graves, se comprometieron a celebrar "elecciones libres y transparentes" en el verano de 2023.

Unas promesas que no han apaciguado a la oposición, perjudicada por cientos de detenciones que continuaron este mismo sábado, según los sindicatos y otras asociaciones pro-democracia.

Para Volker Perthes, emisario de Naciones Unidas en Sudán, la prioridad este sábado es que "las fuerzas de seguridad ejerzan la máxima moderación y respeten la libertad de reunión y de expresión".

El experto considera sin embargo que "el nombramiento unilateral del Consejo Soberano por parte del general Burhan hace mucho más difícil volver a los compromisos constitucionales" de 2019.

Desde el golpe de Estado condenado por la comunidad internacional, Burhan suspendió varios artículos de la declaración constitucional que debía guiar la transición a unas elecciones libres.

Los reintrodujo el jueves, pero tras eliminar toda referencia a las Fuerzas de la Libertad y el Cambio (FFC, por sus siglas en inglés), el bloque civil surgido de la revuelta que derrocó a Bashir en abril de 2019.

"Ahora que se ha producido el golpe, los militares quieren consolidar su control del poder", afirma Jonas Horner, investigador del International Crisis Group, mientras los medios de comunicación estatales anuncian cada día nuevas purgas.

bur/sbh/tp/sag/mar/zm

FUENTE: AFP

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