Al menos 16 empleados de la embajada de Estados Unidos en Cuba sufrieron síntomas tras un posible ataque acústico, afirmó el departamento de Estado.
Funcionarios de EE.UU. en Cuba sufren sordera por misterioso ataque sónico
El Departamento de Estado sacó del país a varios diplomáticos para tratar desórdenes a raíz de una supuesta fuente de sonido inaudible
Varios empleados de la embajada necesitaron tratamiento médico.
"Podemos confirmar que al menos 16 empleados de Estados Unidos, miembros de la comunidad de nuestra embajada, han experimentado algún tipo de síntomas", dijo Heather Nauert, portavoz del departamento de Estado.
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"Nos tomamos la situación muy en serio", añadió.
El Departamento de Estado confirmó que se trata alguna fuente de sonido inaudible cuya naturaleza –así como quién está detrás– todavía se desconocen.
Los investigadores creen que se trató de aparatos instalados fuera de las residencias de los funcionarios, que viven en casas entregadas por el Gobierno cubano, pero EE UU se ha cuidado de señalar con el dedo al régimen presidido por el general Raúl Castro. La cancillería estadounidense ha subrayado que "hasta ahora no se han atribuido responsabilidades".
Cuba ha negado estar detrás de ningún ataque contra diplomáticos extranjeros y asegura estar investigando las acusaciones.
Según el corresponsal de la BBC en La Habana, Will Grant, un hecho destacable es que parece que los incidentes continuaron incluso tras las protestas de los empleados y mientras las autoridades cubanas investigaban el caso.
Desde finales del año pasado, empleados de la embajada estadounidense y al menos un canadiense empezaron a notar los síntomas a finales del año pasado.
Los ataques se dieron desde noviembre de 2016 hasta la primavera (otoño en el hemisferio sur). La embajada no se dio cuenta hasta febrero de que tenía que haber una causa común a los síntomas de los que se venían quejando los empleados: dolor de cabeza, confusión mental, sordera.
Entonces se iniciaron las pesquisas y en mayo dos empleados de la embajada de Cuba en Washington fueron expulsados como represalia, pues si bien EE UU no ha culpado a La Habana de lo sucedido considera que debe garantizar la seguridad de sus diplomáticos.
La cancillería cubana ha declarado que está colaborando con EE UU para aclarar lo sucedido y ha aseverado que su país siempre ha protegido al personal americano y a sus familias.
Según medios estadounidenses entre los afectados hay varios con daños de consideración en el sistema nervioso, al menos dos podrían sufrir problemas de audición crónicos y uno padecería alteraciones sanguíneas. Seis fueron trasladados a un hospital de Miami.
Los afectados, algunos de los cuales abandonaron Cuba, fueron tratados en Estados Unidos y por parte de médicos estadounidenses en Cuba.
La pérdida auditiva de los diplomáticos pudo haber estado vinculada a unos aparatos de sonido que emiten ondas inaudibles que pueden causar sordera.
Y el secretario de Estado, Rex Tillerson, describió el incidente como un "ataque a la salud".
Estados Unidos, Cuba y Canadá están investigando los hechos y la seguridad ha sido reforzada en los alrededores de las casas de los diplomáticos en la capital cubana.
Analistas de seguridad creen que un tercer país con relaciones hostiles con Estados Unidos pudo haber estado involucrado, pero el incidente todavía está lleno de incógnitas.
Washington expulsó a dos diplomáticos cubanos de Estados Unidos en respuesta.
Estados Unidos y la Habana restablecieron relaciones en 2015 tras 50 años de hostilidades.
UN MISTERIO
Según El País de Madrid, la secuencia no parece casar con una reacción agresiva del Gobierno de Castro a la posición hostil de Trump. Y ni siquiera hay registro de ataques a diplomáticos estadounidenses por parte del aparato cubano aún en los viejos tiempos de alta tensión.
La Seguridad del Estado castrista no pasó de vigilarlos y de hostigarlos sin violencia; por ejemplo, según testimonios de personal de EE UU, dejando excrementos en sus viviendas, quitándoles la luz en casa, tapando con pegamento la cerradura de sus coches, pinchándoles ruedas o siguiéndolos en sus vehículos e impidiéndoles cambiar de carril.
Por lo poco probable de que se trate de un ataque ordenado por Cuba, se especula con distintas hipótesis, desde un error humano en el empleo de algún sistema de grabación secreta hasta la injerencia de un tercer país con malas relaciones con EE UU.
El desenlace del misterio del ataque sónico, pintoresco como una trama de James Bond pero en absoluto inofensivo, es incierto. Lo que sin duda es ya un hecho es su contribución al deterioro de las relaciones en esta fase de vuelta a la gresca entre Washington y La Habana.
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