Arrastrándose por las calles de la vieja ciudad colonial de Portobelo, la panameña Yariela Ortiz busca encontrarse con el Cristo Negro. El sudor cae por su rostro y empapa la camiseta verde que viste, mientras la humedad comienza a minar sus fuerzas.
Fieles panameños desafían la pandemia para venerar al Cristo Negro de Portobelo
Desde hace 14 años peregrina a esta localidad del Caribe panameño, ubicada a unos 100 km al norte de Ciudad de Panamá. Pero este año es diferente, y no solo por la pandemia. Según dice a la AFP, el Cristo de Portobelo le ha salvado la vida a su hija y a su nieto recién nacido.
Un acompañante le va mostrando una estatuilla del Cristo que tanto busca. Ella lo contempla con devoción y parece que va a llorar. Pero guarda las fuerzas para encarar el último tramo. A veces cambia de posición y sigue avanzando sentada o de rodillas.
Atrás acaba de dejar la vieja batería de cañones del fuerte de San Jerónimo, símbolo de una época colonial. Por el camino se va encontrando con otros peregrinos. Algunos están exhaustos y piden agua. Los más fanáticos golpean sus espaldas con correas o se dejan derramar cera ardiendo sobre su cuerpo.
"Estamos llegando, estamos llegando, Yariela", escucha esta peregrina a las puertas de la iglesia de San Felipe, santuario del Cristo Negro.
Cuando finalmente entra al templo, entre vítores al Nazareno, no puede evitar llorar mientras se santigua. Una vez calmada, atina a encender una de las velas para realizar ofrendas.
"Esta es una ocasión especial porque mi hija casi se muere el 4 de octubre. Estuvo en coma por tres días y yo le ofrecí al Nazareno que si él me la sacaba a ella y al bebé sanos y salvos yo entraba arrastrándome delante de él para darle las gracias", dice Yariela.
Atrás quedaron los 55 km que peregrinó desde Sabanitas, otro pueblo de la provincia de Colón. Ahora dice que el próximo año volverá a peregrinar con su hija y su nieto.
Los cerca de 5.000 habitantes de Portobelo son testigos cada año de la devoción por un Cristo, cuya primera imagen, según cuenta la leyenda, llegó a una playa del lugar el 21 de octubre de 1658.
Portobelo era en los siglos XVI y XVII uno de los principales puertos de América por el que se traficaban esclavos y los españoles sacaban los metales preciosos con destino a Europa. Por allí también pasaron afamados piratas, como Francis Drake, en busca del oro de los españoles.
Pero ahora los peregrinos buscan al "Naza", como le llaman cariñosamente, para darle las gracias por algún milagro, aunque este año la pandemia ha impedido la colorida procesión.
A sus 26 años, Luis Olivares lleva 16 caminando desde Ciudad de Panamá hacia Portobelo. Tiene un hermano discapacitado, al que los médicos le habían dado hasta 2018 como esperanza de vida. En su espalda aún están las marcas de la cera de una vela que le fueron vertiendo duarante el recorrido.
"Ya estamos en el 2021, es algo milagroso que se dio y por eso es que sigo tirándome arrodillado por él", dijo a la AFP.
Artistas internacionales como Ismael Rivera, Gilberto Santa Rosa o los fallecidos Celia Cruz y Cheo Feliciano también han venerado la imagen, llamada ahora "el santo de los cantantes".
"Once años tengo caminando y mientras tenga vida y salud voy a seguir viniendo hasta que él quiera", señaló a la AFP Alexander Navarro.
A sus 52 años, Yariela ya piensa en la próxima peregrinación: "Se siente bonito el darle las gracias por el favor que te hizo".
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FUENTE: AFP
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