El gobierno etíope negó haber perpetrado un ataque durante el fin de semana en una región fronteriza que se disputa con Sudán y culpó a los rebeldes de la región del Tigré, contra los que las autoridades luchan desde hace más de un año.
Etiopía niega haber atacado a Sudán y culpa a los rebeldes
El sábado por la noche, el ejército sudanés anunció la muerte de "varios" de sus soldados en la región de Al Fashaga, tierras fértiles que son objeto de un conflicto fronterizo entre Etiopía y Sudán, tras el ataque, según ellos de grupos armados y de milicias vinculadas el ejército etíope.
Pero un portavoz del gobierno etíope, Legesse Tulu, consideró que estas acusaciones "no tienen fundamento".
Legesse señaló al Frente de Liberación del Pueblo del Tigré (TPLF, según sus siglas en inglés), con el que está enfrentado desde noviembre de 2020 y que amenaza con entrar en la capital, Adis Abeba.
"Un amplio número de insurgentes, bandidos y terroristas entró (desde Sudán)", declaró el portavoz a la cadena de televisión oficial Ethiopian Broadcasting Corporation (EBC), afirmando que el TPLF se entrena en Sudán y recibe apoyo de "patrocinadores extranjeros", sin dar más detalles.
Agricultores etíopes se han instalado en la zona de Al Fashaga desde hace décadas y las tropas sudanesas se hicieron presentes en esta región desde que empezó el conflicto del Tigré, con el fin de "reconquistar estos territorios robados".
Legesse aseguró que Etiopía quiere resolver este conflicto de forma pacífica y que su ejército "no pretende llevar a cabo un ataque contra ningún país soberano".
El conflicto en Etiopía estalló después de que el primer ministro, Abiy Ahmed, desplegara tropas en el Tigré en respuesta, según él, a los ataques del TPLF a campamentos del ejército.
Ahmed declaró entonces que sería una acción rápida frente al TPLF, partido que durante tres décadas gobernó Etiopía, pero desde junio los rebeldes recuperaron el Tigré, extendiendo los combates a las regiones vecinas de Amhara y Afar.
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FUENTE: AFP
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