Hundido económicamente, Líbano observaba este lunes un duelo nacional por la muerte de 28 personas, quemadas vivas al explotar un camión-cisterna cuando buscaban desesperadamente combustible.
En plena crisis, líbano de luto tras explosión mortífera de camión-cisterna
La tragedia, en la región de Akkar (norte), ocurrida en la madrugada del domingo, ilustra la magnitud del colapso económico, en un país cuya población enfrenta cotidianamente escasez de todo, combustible, electricidad, inclusive pan.
Este drama revela las fallas de una clase política aislada de la realidad, fustigada por su corrupción e incompetencia, incapaz de reformar para frenar la crisis. Y esto, pese a reiterados llamados de la comunidad internacional y amenazas de sanciones por parte de Francia y la Unión Europea.
La explosión en Akkar, entre las regiones más pobres del país, dejó 28 muertos y casi 80 heridos, desbordando hospitales privados de medicamentos y electricidad.
En éstos, periodistas de la AFP vieron el domingo cadáveres en mortajas blancas, en tanto los deudos gritaban de dolor en los pasillos.
"Hay muchos cadáveres sin identificar", señaló a la AFP una fuente de seguridad, por lo cual se comenzaron pruebas de ADN.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció este lunes el envío de medicamentos y equipos médicos para unos 3.000 pacientes, de los cuales 250 sufrieron quemaduras.
Heridos en Akkar también fueron evacuados a hospitales en Turquía y Kuwait.
Este drama revivió el del puerto de Beirut, el 4 de agosto de 2020. Al explotar varias toneladas de nitrato de amonio murieron 200 personas y parte de la capital quedó devastada, provocando un trauma nacional.
En Akkar se abrió una investigación para determinar las causas del siniestro, en medio de una escasez de combustible que paraliza al país.
La cisterna de gasolina, presuntamente almacenada por su propietario con fines especulativos, había sido "confiscada" por el ejército para distribuir el combustible entre la población.
La explosión habría ocurrido tras reyertas entre vecinos que buscaban repostar gasolina, según la Agencia Nacional de Información (ANI).
El domingo de noche, varias personas se manifestaron en Beirut ante la casa del primer ministro designado, Najib Mikati, encargado de formar nuevo gobierno tras la renuncia del gabinete anterior, el verano (boreal) pasado. Los manifestantes ocuparon la casa de un diputado.
"Hubo una masacre por una crisis económica provocada por la corrupción que azota al país desde hace años", resume Sahar Mandur, investigadora de Amnistía Internacional.
"Es una corrupción asesina, constatable a simple vista", fustiga.
En otoño de 2019 se desencadenó en Líbano una de las peores crisis económicas globales desde mediados del siglo XIX, según el Banco Mundial.
Con inflación galopante y despidos masivos, hoy el 78% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, de acuerdo a ONU.
Sin divisas, el Banco Central anunció que no subvencionará más los combustibles. Después, las estaciones de servicio cerraron a la espera de un aumento de precios, y el ejército inició el sábado inspecciones en todo el país para obligarlas a reabrir.
Mohamed, un ingeniero en la treintena, con dos hijos, dijo este lunes a la AFP: "debemos irnos del Líbano (...) Ya comencé los preparativos. Que Dios ayude a quienes se queden aquí".
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FUENTE: AFP
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