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En peligro de extinción, la lengua nativa de Jersey lucha por sobrevivir

"Somos la última generación" de hablantes nativos del "jèrriais", dice con tristeza François Le Maistre, de 84 años, sobre esta lengua vernácula de la isla británica de Jersey, en cuidados intensivos ante su peligro de extinción bajo la hegemonía del inglés.

"Somos la última generación" de hablantes nativos del "jèrriais", dice con tristeza François Le Maistre, de 84 años, sobre esta lengua vernácula de la isla británica de Jersey, en cuidados intensivos ante su peligro de extinción bajo la hegemonía del inglés.

"Es muy triste perder la esencia misma de tu cultura", afirma, mientras toma té y pasteles con su hermano Jean, de 77 años, en su acogedor salón, con vistas a un jardín de césped perfectamente cortado, en el pequeño pueblo de Saint Ouen.

De niños "no hablábamos otra cosa en casa", explica sobre este idioma, derivado del normando francés con influencias escandinavas, cuyos registros remontan al siglo XII.

Ahora, como los 100.000 habitantes de este pequeño paraíso fiscal situado entre Francia e Inglaterra en el Canal de la Mancha, vive casi exclusivamente en inglés, que se impuso cuando a mediados de los años 1940 Jersey dejó la agricultura para girarse hacia el turismo y el comercio con el Reino Unido.

"El jèrriais era considerado un idioma de campesinos" que no merecía preservarse, recuerda Jean, igual que la lengua, similar pero distinta, de la vecina isla de Guernsey.

Los maestros castigaban a los pequeños que lo utilizaban.

Una situación muy diferente a la actual.

En 2019, Año Internacional de los Idiomas Indígenas, el gobierno de Jersey -perteneciente a la corona británica pero independiente del Reino Unido- lo declaró oficial, sumándolo al inglés y al francés, y propulsó su enseñanza.

Siguen el modelo de la también británica Isla de Man, cuya lengua, el manx, de origen celta como el irlandés, el escocés, el galés y el córnico -otros cuatro idiomas entre paños calientes en el Reino Unido- fue declarada extinta en 1974.

"Con fuerte inversión, mucho tiempo y esfuerzo, lo revitalizaron y ahora tienen una escuela primaria en manx, donde los niños aprenden utilizando su lengua nativa (...) pero empezaron hace 40 años y es un largo camino", explica Susan Parker, una de los siete profesores de jèrriais que tiene la isla.

"Comment qu'tu'es?" (¿cómo estás?), pregunta Susan a una clase de niñas de 7 años en la Beaulieu Convent School de Saint Helier, la capital.

Se levanta una marea de manos y los ojos de las pequeñas se iluminan: "J'sis d'charme" (estoy bien), "J'sis mangnifique" (estoy fantástico), responden.

Después, con delantales de cuadros y pañuelos al cuello que recuerda al traje folclórico de Jersey, aprenden una danza tradicional, antes de escuchar una leyenda local que otro profesor, ataviado de larga casaca y sombrero con plumas, relata en jèrriais gesticulando mucho para ayudar a la comprensión.

Las escuelas integraron el jèrriais en los planes de estudio en 2020 y los profesores recurren a la tradición buscando infundir identidad cultural a unos niños que no lo aprenden en casa.

"El número de hablantes nativos se está acercando al nivel por debajo de 800 y eso significa peligro de extinción (...) así que estamos trabajando muy duro para revitalizarlo", explica Parker.

En el último registro de 2012, 1% de habitantes afirmaba dominarlo pero "perdemos hablantes entre las personas ancianas más rápido de lo que ganamos entre los jóvenes", señala el lingüísta Geraint Jennings.

Para Atticus Mawby, estudiante de 21 años, "si el jèrriais muere, Jersey pasaría a ser solo una parte más de Gran Bretaña". "Por eso creo que esta es la mejor manera de mantener vivo nuestro patrimonio independiente", considera este joven, recientemente inscrito a los talleres de conversación que Jennings organiza, cinco días por semana, en diferentes puntos de la isla.

Los lunes, por ejemplo, están dedicados al mundo de los negocios en el "work café" del Banco Santander en Saint Helier. "Queremos hacer que la gente diga (...) quiero jèrriais en mis productos o en mi tienda" y que utilicen logos bilingües, explica el lingüísta mostrando los billetes de libras locales, impresos en las tres lenguas oficiales.

Pero de momento, en sus calles de casas victorianas con fachadas color pastel, hay muchas más inscripciones en francés, idioma en el que durante siglos se escribieron las leyes de Jersey, que en jèrriais.

Tampoco hay medios de comunicación en esta lengua, más allá de cinco minutos semanales en la radio BBC.

"Ayudaría tener películas, tener cines y otras cosas", reconoce Mawby, uno de los 15 participantes entre 20 y 80 años que practican en la cafetería del Jersey Museum: algunos aprenden los números mediante un juego de dados, otros conversan con mayor o menor fluidez.

En opinión de Jennings, "la mejor manera de llegar a los jóvenes (...) son las redes sociales" porque "quieren cosas a la carta: '¿cómo se dice esto?', lo buscan en internet y pueden ver un vídeo".

Ante el riesgo de caer en barbarismos, la Academia del Jèrriais recurre al conocimiento de los últimos nativos como Le Maistre.

Pero ¿cómo definir términos tecnológicos en un idioma que renace del pasado? "¿Redes sociales?"... el anciano se encoje de hombros con una sonrisa.

acc/mas

FUENTE: AFP

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