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En 2050 el sexo con robots será un hecho habitual, dicen los expertos

Matemáticos, especialistas en inteligencia artificial y futurólogos plantean un escenario favorable a desvincular placer de las interacciones humanas

En 2050, mucha gente tendrá sexo con robots con las ventajas y desventajas que ello supone, informa El Mundo en base a predicciones de expertos.

Así lo afirma el matemático británico Ian person, uno de los futurólogos más precisos de la historia: acierta el 85% de sus predicciones.

También David Levy, experto en inteligencia artificial, avala esta hipótesis. Autor de "Amor y sexo con robots" señala que la robótica ya está entre nosotros en constante avance.

Levy vaticina que la insospechada fusión hombre-máquina será en el fondo "una cosa positiva para millones de humanos que no tienen relaciones satisfactorias".

Los robots sexuales, asegura, pueden ser "una bendición" que podría ayudar a aliviar problemas desde la soledad a la pedofilia.

Según Person, la evolución hacia el sexo con robots seguirán un proceso más o menos natural.

En 2030 el sexo virtual en 3-D será tan ubicuo como lo es hoy por hoy el porno on line.

En 2035, la mayoría tendremos juguetes sexuales para interactuar con la realidad virtual.

Una minoría podrá permitirse entonces el lujo de contar con robots sexuales en sus casas, hasta que se popularicen su precios y su uso, cuenta el futurólogo.

En el lejano 2050, el mercado de todo lo relacionado con el sexo será hasta siete veces mayor que hoy en día

Son cada vez más sofisticados y cada vez más en precio para el uso cotidiano. De hecho, esta semana la fábrica japonesa Softbank puso el tema sobre la mesa al advertir a sus clientes que Pepper, su última creación, no está diseñado para tener sexo y no debe ser usado para "actividades indecentes".

Los nueos adquierentes deben firmar un papel en el que se comprometen a no utilizar el robot con esos fines.

Pepper cuesta 1.400 dólares y sirve para muchas tareas, y tiene un sensor de emociones que le permite todo el tiempo aprender cosas nuevas.

Las películas y series ya cuentan historias de interacción entre hombres y máquinas. la serie Humanos, por ejemplo. O la película exMachina, en la que el robot Ava seduce a un humano para poder escapar.

En el film Her, la voz que se esconde detrás de la autómata es la de Scarlett Johansson, un elemento adicional para que el personaje interpretado por Joaquim Phoenix se enamora de una computadora o, peor, de un sistema operativo.

"Mucha gente tendrá al principio reservas a mantener relaciones sexuales con un robot", admite Pearons. "Pero conforme vaya mejorando el comportamiento mecánico, la inteligencia artificial y la apariencia de las máquinas, los prejuicios se irán evaporando y la gente acabará conectando emocionalmente con los robots".

Sin embargo, hay voces que intentan impedir el vaticinio.

Para la antropóloga Kathleen Richardson, de la Universidad de De Montfort en Leicester, estamos sin embargo en los albores de "una terrible pesadilla".

Richardson y otros expertos en ética robótica han lanzado la Campaña contra los Robots Sexuales.

Conscientes de que son los consumidores los que determinan los productos, este grupo viene eclamando a sus potenciales usuarios que "examinen sus conciencias", antes de contribuir al desarrollo de una tecnología con imprevisibles consecuencias en la vida real.

La campaña va dirigida expresamente contra el lanzamiento a finales de año de True Companion, anunciada como la primera "muñeca-robot sexual".

Es una autómata es promovida como alguien "siempre excitado y siempre con ganas de hablar o jugar".

La propaganda suena terrible: la robot está "dispuesta a ayudar a la gente a llenar un vacío " a "encontrar la felicidad", "sin necesidad de interacción humana".

 

FOTO: True Companion presenta a muñeca robot que habla, entiende y siente cuando la tocan.  El creador Douglas Hines posa con un ejemplar de Roxxy. Mide 1.73 metros y pesa 53 kilos. Ella está disponible en cinco personalidades. Wild Wendy es de carácter aventurero y extrovertido; Frigid Farrah es reservada y tímida; Mature Martha es una maternal y S&M Susan es la dominadora. la más cara cuesta 9.000 dólares. (AFP)

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