El presidente reconoció que se metió en la campaña electoral
En la recta final de la campaña electoral 2014, y cuando existen dudas sobre el triunfo del Frente Amplio (según coinciden en señalar todos los analistas políticos con base en las encuestas), el presidente José Mujica resolvió meterse de lleno en el debate político.
El mandatario reconoce esta “injerencia” y reivindica el derecho que tiene a opinar y a cuestionar actitudes de la oposición.
El disparador fue ahora el acuerdo con Estados Unidos para refugiar en Uruguay a presos liberados de la cárcel de Guantánamo.
Mujica dice que la decisión final aún no la tomó, pero desde hace meses defiende esa posibilidad, postergada en los hechos para después de las elecciones, incluida la más que probable segunda vuelta a fines de noviembre.
Mujica decidió entonces salir a jugar fuerte contra la oposición y en particular apuntó al Partido Nacional, al que calificó de “incompetencia total”. Este viernes dijo que quienes lo critican por aceptar a los ex presos de Guantánamo, son unos “alma podrida”.
Es precisamente el Partido Nacional el que desafía el triunfo del Frente Amplio por tercera vez consecutiva. La candidatura de Luis Lacalle Pou recoge alrededor del 32% de la intención de voto a menos de un mes de las elecciones, mientras que el candidato del oficialismo, Tabaré Vázquez, ronda el 42%.
En una segunda vuelta, el 30 de noviembre, es de esperar que la gran mayoría de los votantes del Partido Colorado (hoy con una intención de voto que ronda el 15%) apoye a Lacalle Pou.
En esa instancia de balotaje nadie se anima a augurar un vencedor y la competencia está abierta y reñida, según las encuestas y los análisis previos que hacen los expertos.
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