El actor Bryan Cranston se hizo célebre por “Breaking Bad”, considerada una de las mejores series de TV de los todos los tiempos. Después de 25 años de carrera poco conocida, ganó todos los premios a los que un actor puede aspirar. Y hasta se ganó el mayor piropo que alguna vez soñó: sir Anthony Hopkins le envió una carta para decirle que nunca había visto una actuación mejor en su vida.
El lado bromista de Walter White, el narco de "Breaking Bad"
Se refería, claro, al papel de Wallter White, el pusilánime profesor de química que se convirtió en temido narcotraficante en Albuquerque.
Antes de eso, Cranston -de 57 años- tuvo alguna presencia en series. Fue el insoportable dentista de Seinfeld y luego protagonista de la poco memorable "Malcolm in the middle". También se destacó -por así decirlo- como actor de doblaje de películas japonesas para el mercado estadounidense.
Lo que pocos saben es que el artista también se destaca por ser la alegría de los sets de filmación donde le toca trabajar. Sus compañeros de elenco recuerdan a carcajadas sus bromas y disfraces.
Su compañero de reparto Aaron Paul -Jesse Pinkman en la ficción- subió a su cuenta de Instagram fotos de Cranston tratando de demostrar que él era mejor para representar al “hombre rosado” (Pinkman) y que todo se trató de un error de casting.
“Cuanto extraño a este hombre”, escribió Paul, que en la serie representaba al socio drogón de Walter White (o Heisenberg) en el negocio de la metanfetamina.
Los que lo conocen saben que Cranston no perderá la costumbre de presentarse en las grabaciones con medias en las entrepiernas para simular un aparato genital desmesurado. No es una leyenda urbana, sino parte de las anécdotas contadas por la actriz Anna Gunn, su esposa en la ficción, en una reciente entrevista.
Hasta “Breaking Bad”, Cranston casi no tenía carrera en el cine. Pocos recuerdan que era el agente literario del personaje de Greg Kinnear en “Pequeña Miss Sunshine”, o el soldado fugaz -un "bolo", casi- al principio de “Salvando al soldado Ryan”.
En los próximos años habrá que acostumbrarse a verlo en papeles protagónicos. Ya se le vio en “El Vengador del Futuro”, en “Drive” y en “Argo” mostrando su carácter de actor dramático. El próximo invierno, sus fanáticos podrán verlo de cerca en Broadway haciendo teatro: representará nada menos que al presidente Lyndon B. Johnson en “All the way”, de Robert Schenkkan, ganador del premio Pulitzer. De seguro, los ensayos serán para morirse de risa.
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