ver más

El horizonte se despeja para la entrada de Macron a la lucha electoral en Francia

La retirada militar de Malí y una mejor situación sanitaria allanaron el camino hacia el esperado anuncio de la candidatura del presidente francés Emmanuel Macron a la elección presidencial de abril, en la que reina entre el caos de sus rivales.

La retirada militar de Malí y una mejor situación sanitaria allanaron el camino hacia el esperado anuncio de la candidatura del presidente francés Emmanuel Macron a la elección presidencial de abril, en la que reina entre el caos de sus rivales.

Deserciones y dudas en la derecha, acusaciones de espionaje y denuncias en la extrema derecha, división y reproches en la izquierda... La entrada oficial en la carrera electoral parece beneficiar al centrista que enfrentó múltiples protestas desde 2017.

"Su principal fuerza reside sobre todo en la debilidad de los otros candidatos", asegura Gilles Finchelstein, director general de la Fundación Jean Jaurès, precisando que "una minoría de franceses está convencida de la calidad" de su mandato.

Los sondeos son unánimes: Macron ganaría la primera vuelta, actualmente con cerca del 25% de intención de voto, y también el balotaje, independientemente de sus potenciales rivales: Valérie Pécresse (derecha) y los ultraderechistas Marine Le Pen y Éric Zemmour.

Antes de postularse, el dirigente liberal, de 44 años, se fijó como objetivo dejar atrás los picos de la actual ola de contagios de covid-19 y de la crisis geopolítica entre Ucrania y Rusia. Otro de los escollos en su camino era la tensión en Malí.

Según las autoridades sanitarias, el primero ya se logró. La tasa de incidencia se situó el lunes en unos 1.200 casos por cada 100.000 habitantes, lejos de los 3.800 del 24 de enero. Y Francia se encuentra inmersa en una fase de desescalada de restricciones.

Macron anunció además el jueves la retirada de Francia y de sus aliados de Malí, donde luchaba contra los yihadistas desde 2013. Pese a las críticas de la oposición, que lo consideraron un "fracaso" del dirigente, hay un consenso sobre la necesidad de retirarse.

Solo queda la crisis abierta entre Rusia y Ucrania. Muchos dirigentes mundiales, entre ellos el francés, intentan mediar entre Moscú y Kiev para rebajar la tensión, si bien esta se recrudeció en los últimos días con bombardeos en el este ucraniano.

Pero el calendario electoral apremia. Los candidatos a la presidencial tienen hasta el 4 de marzo para declararse y el próximo sábado 26 de febrero se inaugura el Salón de la Agricultura, un acto ineludible para cualquier presidente o presidenciable.

"El Salón es un poco como la Francia eterna, un símbolo donde los políticos ponen a prueba su popularidad", dijo el jueves un ministro, que pidió el anonimato, al diario Le Parisien. Según ese medio, los partidos que apoyan a Macron celebrarán el lunes una reunión clave.

La candidatura a la reelección, que los jefes de Estado franceses suelen anunciar tarde, llega en un momento en que sus futuros rivales deben solventar las diferentes crisis en sus respectivos campos políticos, que lastran su campaña electoral.

La candidata de la otrora derecha gobernante, Valérie Pécresse (Los Republicanos), vio en las últimas semanas como un famoso diputado de su partido se unía a las filas de Macron, mientras el expresidente Nicolas Sarkozy se resiste a apoyarla públicamente.

Además, un "mitin fallido [el domingo en París] le costó caro", estimó el jueves la empresa de sondeos Odoxa, que en su última encuesta para la revista L'Obs le otorga un 12% de intención de voto en primera vuelta, por detrás de Macron y de la ultraderecha.

En este último campo, la guerra fratricida entre Marine Le Pen, la heredera del histórico Frente Nacional --rebautizado Agrupación Nacional--, y del controvertido excomentarista Éric Zemmour (¡Reconquista!) aumentó en la última semana.

El partido de Le Pen suspendió de militancia a uno de sus altos dirigentes, Nicolas Bay, por supuestamente "sabotear" su campaña en beneficio de su rival. Bay se unió un día después a las filas de Zemmour y denunció ante la justicia a su exformación.

"La cascada de deserciones que [Le Pen] ha sufrido apenas han tenido por el momento consecuencias sobre su intención de voto en la primera vuelta", precisa Odoxa, que la coloca en segunda posición con un 18%, por delante de Zemmour (14%).

Al otro lado del espectro político, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa) aparece como el candidato con más intención de voto en una atomizada izquierda (11%) y recibió incluso el inesperado apoyo de la exministra socialista Ségolène Royal.

La excandidata a la presidencial de 2007 lo consideró "el voto útil de la izquierda", lo que le valió el reproche de la actual presidenciable socialista, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, a la que los sondeos no otorgan más de un 3% de intención de voto.

burs-tjc/mar

FUENTE: AFP

Temas

Dejá tu comentario

Comentarios
ver más