Yannick Jadot tiene una vida consagrada al activismo y al ecologismo que le valió incluso una condena en Francia por introducirse en una base militar. Ahora, su nuevo objetivo es alcanzar el Elíseo con una "ecología de gobierno".
El ecologista francés Jadot, del activismo al asalto del Elíseo
El exresponsable de Greenpeace, de 54 años, se convirtió este martes en candidato de los ecologistas a la elección presidencial de abril con una imagen de pragmático, al derrotar a la economista Sandrine Rousseau en las primarias verdes.
Caricaturizado como "realista", uno de sus primeros retos será unir las dos almas del movimiento, tras imponerse por un estrecho margen (51,03%) a una rival que defendió la "radicalidad" y se presentó como "ecofeminista" durante la campaña.
No es su primera victoria. Hace cinco años, ya obtuvo la investidura de su partido para la presidencial de 2017, pero decidió retirarse para apoyar al candidato socialista Benoît Hamon, al destacar su compromiso por el ecologismo.
Hamon fracasó con un 6,36% de votos y los Verdes buscan ahora liderar, impulsados por su tercer puesto en 2019 en las elecciones al Parlamento Europeo, donde Jadot es diputado desde 2009, y sus conquistas en 2020 de ciudades como Lyon y Burdeos.
Pero, con un 6% de intención de voto en los últimos sondeos, el flamante candidato de Europa Ecología Los Verdes (EELV) tampoco lograría llegar a la presidencia, que las encuestas auguran de nuevo para el liberal Emmanuel Macron.
Y todo ello pese a ser el político de EELV más conocido por los franceses. Jadot cuenta además con una imagen de ecologista "moderado" por sus posiciones favorables a los emprendedores o a la policía, o por rechazar el uso del burkini.
Pero este economista de formación, nacido en una familia de izquierdas del norte de Francia en 1967, considera "ridículo" que lo cataloguen de "liberal", como dejó claro durante una reciente entrevista al diario Libération.
"Creo que es ridículo. Ya en los años 90, llevé a cabo junto a otros una lucha contra la globalización neoliberal. No he cedido ni un ápice en los tratados de libre comercio", aseguró en la entrevista publicada el fin de semana.
Sus primeros pasos, tras formarse en comercio internacional en la universidad Paris-Dauphine, los da en 1995 en Solagral, una oenegé especializada en el análisis de las negociaciones internacionales y en el apoyo a los países en desarrollo.
En 2002, da el salto a Greenpeace como director de campaña en Francia. Y en 2006, dos años antes de abandonar la oenegé, fue condenado por atentar contra los intereses de la nación tras irrumpir en el perímetro de una base de submarinos nucleares.
Su batalla contra la globalización la trasladó en 2009 al Parlamento Europeo, donde no duda en cargar contra los acuerdos comerciales de la Unión Europea (UE) con Canadá o los países del Mercosur, o contra el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.
"El acuerdo con el Mercosur es estructuralmente destructor de la Amazonía", aseguró en 2019 el eurodiputado ecologista y criticó que Macron busque llegar a un acuerdo con Bolsonaro, que "quiere masacrar" este pulmón verde.
Su programa para hacerse con las llaves del Elíseo pasa por gravar las emisiones de CO2, por la transición energética y por potenciar la agricultura sostenible. Y aboga además por un mandato único de siete años en la presidencia.
Este hombre alto de ojos azules, celoso de su privacidad, está emparejado con la periodista Isabelle Saporta, cuyo padre tiene orígenes judíos españoles, y tiene dos hijos de una anterior relación.
tjc/mis
FUENTE: AFP
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