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Ejército afgano despliega tropas para contraofensiva en el norte

El gobierno afgano desplegó este martes centenares de efectivos y milicianos progubernementales para contrarrestar une vasta ofensiva de los talibanes en el norte del país, que obligó a unos mil militares a buscar refugio en Tayikistán.

El gobierno afgano desplegó este martes centenares de efectivos y milicianos progubernementales para contrarrestar une vasta ofensiva de los talibanes en el norte del país, que obligó a unos mil militares a buscar refugio en Tayikistán.

Se libran duros combates en varias provincias afganas, pero los insurgentes centran sus esfuerzos en el norte del país, donde han tomado decenas de distritos en los dos últimos meses, desde que Estados Unidos y la OTAN empezaron a retirar sus tropas.

Ante el inquietante avance talibán en esta región, alejada de sus tradicionales feudos del sur, el gobierno no pudo quedarse de brazos cruzados. Por lo tanto, envió tropas hacia el norte para organizar una contraofensiva.

"Tenemos la intención de lanzar una gran ofensiva para recuperar territorios capturados por el enemigo", indicó a la AFP Fawad Aman, portavoz del ministerio de Defensa. "Nuestras fuerzas se están preparando en el terreno para esta operación", añadió.

Centenares de soldados regulares y milicianos adeptos al gobierno se movilizan en las provincias septentrionales de Tajar y Badajshán, donde los talibanes tomaron extensos territorios sin siquiera combatir.

Ambas provincias integraban los bastiones de las fuerzas de la Alianza del Norte, opositora en la década de 1990 al régimen talibán, que nunca logró tomarlas.

Esta vez, la rapidez y facilidad con las que los insurgentes tomaron estas provincias significa un duro golpe psicológico para gobierno afgano.

Responsable militares afganos reconocieron que no protegieron los distritos rurales remotos de la ofensiva de los talibanes, pero se comprometieron a concentrar esfuerzos para asegurar las principales ciudades y carreteras, así como las localidades fronterizas.

La semana pasada, tropas estadounidenses y de la OTAN abandonaron la base aérea de Bagram, la mayor de Afganistán, ubicada a 50 km al norte de Kabul y que era el centro de sus operativos desde el comienzo de su intervención militar provocada por los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Esta partida de Bagram, una de las últimas etapas de su retirada total tras 20 años de guerra, limita la mayor parte del vital apoyo aéreo brindado hasta ahora por Estados Unidos al ejército afgano, provocando el temor de que este último, cada vez más desmoralizado, sea incapaz de frenar la ofensiva de los talibanes.

De acuerdo a un experto en seguridad extranjero, bajo cobertura del anonimato, el ataque insurgente en el norte busca "aplastar a ciertos antiguos enemigos", como el célebre jefe de guerra Abdul Rashid Dostum.

"El año pasado los talibanes perpetraron ataques contra Lashkar Gah y Kandahar (sur), pero fueron repelidos por la fuerza aérea estadounidense (...) Esta vez han tomado el norte con éxito, a falta del apoyo de los aviones" norteamericanos, destacó este analista.

El lunes, unos mil soldados afganos buscaron refugio en Tayikistán tras duros combates con los insurgentes, al no haber recibido los refuerzos solicitados. En las últimas semanas, otros 1.200 hicieron lo mismo.

Desde fines de junio, los talibanes controlan el principal puesto fronterizo con Tayikistán y otros puntos de paso, y los distritos cercanos a la gran ciudad afgana de Kunduz, capital de la provincia homónima, a unos 50 km de la frontera.

En este contexto, el presidente tayiko Emomali Rajmon ordenó el lunes "movilizar a 20.000 reservistas para reforzar la frontera".

Por su parte, Rusia cerró su consulado en Mazar-i-Sharif, capital de la provincia de Balj, importante ciudad afgana cercana a la frontera con Uzbekistán.

emh-jds/cyb/ayv/age/mar

FUENTE: AFP

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