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Dos obreros forestales y un menor admitieron asesinato de Daiana

Uno de los mayores es pariente de la víctima. El adolescente imputado es hermano de una amiga. Vecinos de Lorenzo Geyres intentaron quemar su casa

 

Dos mayores y un menor confesaron el asesinato de la adolescente Daiana ocurrido este fin de semana en la localidad de Queguayar, a 30 kilómetros de Paysandú.

Dos de los detenidos son trabajadores forestales, y uno de ellos pariente de la víctima.

A uno de los mayores se le conoce con el sobrenombre de "El Mister".

El tercer cómplice es un menor de 15 años, apodado "El Gordo",  hermano de una  compañera de estudios de Daiana.

Los tres admitieron su responsabilidad en la violación seguida de muerte de la liceal. Hay una cuarta persona en la mira de los investigadores.

Al parecer "El Gordo", invocando a su hermana, engañó a Daiana, citándola en un lugar determinado.

Los mensajes de texto entre ellos y la victima  resultaron fundamentales para la resolución del caso, informó hoy El Telégrafo. Esta tarde, los tres cómplices declaran ante la justicia penal de Paysandú.

El asunto conmovió al paraje. Vecinos intentaron quemar la casa donde "El Gordo" vive con su madre y hermana.

Este viernes a las 8,30 horas, el cadáver de la menor, de 13 años, fue entregado a familiares. Su velatorio se iba a realizar en la sala municipal de Lorenzo Geyyres, el lugar donde nació y estudiaba.

DESAPARICIÓN Y BÚSQUEDA. Daiana Makarena Martínez Taborda se encontraba desaparecida desde el viernes. Su cadáver fue encontrado por un tío político en Cañada de Blanc, un sitio ubicado a medio camino entre Geyres y Queguayar, cerca de Quebracho.

La denuncia se hizo el mismo viernes, cuando a las 18 horas se percataron que Daiana no llegó a la casa de la abuela, ubicada a seis cuadras del centro educativo.

Siguiendo los protocolos oficiales, la Policía local recién la dio por desaparecida 24 horas después de la denuncia.

Los familiares de la liceal iniciaron la búsqueda por sí mismos ante la falta de respuesta oficial.

Lorenzo Geyres es una localidad que tiene apenas 600 habitantes. Desde hacía más de 4 años que no había un homicidio en la región, dijeron fuentes policiales.

Las tareas de búsqueda llevaron a los familiares a Paysandú tras una pista falsa que indicaba que Daiana  había tomado un ómnibus con tres compañeras.

Luego, una información dada por la taxista Patricia Vázquez permitió relevar el camino a Queguayar. Ella fue la que vio un primer indicio: el envoltorio de un alfajor, cerca de la cañada.

A unos cien metros al este, entre la maleza, Ricardo Molina -tío de la víctima-  encontró el cuerpo en dos  bolsas de fertilizante de color blanco y verde. Había abundante sangre. Las primeras señales indican que fue asfixiada, dijo el familiar al diario sanducero.

“Me quedé sin fuerza. No pude ver su rostro, pero sé que es ella. No pude más, fue horrible”, declaró.

 Después del hallazgo, ocurrido a las 9 de la mañana, la familia cercó el predio y no permitió que nadie más ingresara al lugar hasta que llegara la Policía. A las 11 de la mañana, unas 80 personas estaban rodeando el lugar.

El primer móvil en llegar fue el de la Seccional 6° de Quebracho, de la que depende la subcomisaría de Lorenzo Geyres.

Posteriormente se hicieron presentes el jefe de Policía, inspector mayor (r) Roque Arámbula, el subjefe de Policía, comisario inspector Héctor Muñoz, el director de Seguridad, comisario inspector Néstor López y el director de Coordinación Ejecutiva comisario inspector Humberto Cardozo.

Sobre el mediodía,  arribaron la jueza y la forense. A las 12.45 tomó contacto con el caso el personal de Policía Técnica y a las 13.20, entre las lágrimas de los vecinos, el cuerpo de Daiana fue retirado

 

ADOLESCENTE EJEMPLAR. El diario sanducero El Telégrafo pinta un retrato de Daiana en el que la muestra como una adolescente normal.

Según testigos, era una chica reservada, amable que parecía feliz, pese a que sus padres estaban separados y ella repartía su tiempo entre las casas de sus progenitores y su abuela.

Su tío Ricardo Molina ratifica cómo era la joven. “El viernes a mediodía estuvimos almorzando. Ella estaba feliz porque tenía que hacer unos dibujos de las diferentes estaciones (climáticas). Estaba feliz. Y así se despidió y se fue al liceo. Nada raro, y tampoco llevó plata ni documentos. Era una chica querida por todos, de la casa”.

Los pobladores de Lorenzo Geyres se preguntan por qué la niña optó por no ir al liceo e ir al encuentro de sus victimarios.

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