Agustina y Joaquín rescatan, cuidan y protegen animales en un santuario que crearon.
Dos jóvenes crearon un santuario de animales en Canelones: el lunes rescataron a un chancho con dos días de vida
"Acá los animales no se utilizan como alimento, como transporte, como entretenimiento", señalan los jóvenes que llevan adelante este emprendimiento.
Son una pareja de jóvenes que se enamoraron principalmente por coincidir en el amor y el cuidado a los animales. Su proyecto está en Canelones y que está destinado al rescate de animales exclusivamente de granja.
Joaquín es de Montevideo y Agustina es de Buenos Aires, pero desde hace dos años y medios residen en Capilla de Cella, una zona de campo al este de Canelones, en el límite con Maldonado.
"Apenas nos conocimos, a los pocos meses tuvimos una conversación en la que nos dimos cuenta que los dos teníamos un sueño en común, que era tener un santuario de animales. Ambos somos veganos", contó Agustina.
"Ese sueño en común de crear un santuario de animales en nuestro país, con la misión de poder salvar a los animales que muchas veces no pueden ser salvados. Vivimos en el medio del campo, con muy pocos vecinos. Tenemos más animales vecinos que otra cosa. Y nos cambió la vida por completo", aseguró Joaquín.
Fue un cambio radical para compartir un estilo de vida, el cuidado y principalmente darle amor a los animales. Así, se puso en marcha el plan de acción de este proyecto.
"Un santuario de animales es muy diferente a una granja. Hay mucha gente que lo confunde, y cree que es lo mismo, pero la gran diferencia es que acá los animales no son vistos como objetos ni son utilizados para ningún fin humano. Acá los animales no se utilizan como alimento, como transporte, como entretenimiento. No se experimenta en ellos. No se usa nada: los caballos no son montados, no les quitamos los huevos a las gallinas, no ordeñamos las vacas", explicó ella.
Los animales tienen refugio, alimentación y atención veterinaria en el lugar.
"Nosotros no recibimos animales que sean comprados. Aclaramos porque a veces las personas con buena voluntad compran animales que ven en marketplace o en internet o donde sea, para salvarles la vida con una buena intención, pero nuestra postura es que si la persona da un intercambio económico por ese animal, con ese dinero, el que se dedica a venderlos, sigue condenándole la vida a más animales", agregó él.
El proyecto está inscripto en el Ministerio de Ganadería, ya han pasado más de 100 animales y hoy en día son 85 en el santuario; el último llegó hace solo dos días.
"El día de ayer fue nuestro último rescate, Salvi, un chanchito que nació hace apenas dos días, es bien chiquitito", detalló Agustina.
Este proyecto es tan llamativo como exigente y demanda económicamente de muchas acciones para solventar el santuario, que va desde un proyecto educativo, un plan que se basa en un aula móvil y un libro presentado hace pocos días.
Joaquín y Agustina son el alma del santuario, los animales los principales protagonistas y hay un grupo de personas que colabora para sostener la iniciativa.
"Nuestra principal forma de financiación son padrinos y madrinas", con eso cubren alimentación, explicó Agustina.
"Para todo lo que son obras solemos hacer eventos una vez al mes, donde recibimos visitas, que no solamente tiene que ser de madrinas y padrinos, y gracias a estas visitas podemos recaudar un poco más de fondos para las obras", añadió.
Hace pocos días lanzaron un libro escrito por ellos mismos y para el que se inspiraron en una chanchita argentina, que invita a reflexionar.
Estos jóvenes emprendedores están creando además un proyecto que se basa en un aula móvil educativa que llegará a todo el país.
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