A partir de noviembre entra en marcha el plan de gestión de residuos de aparatos electrónicos: los importadores están obligados a recoger los equipos en los domicilios o centros de acopio y reducirlos al máximo. Significa que si no tienen plan, no pueden entrar los equipos al país.
Desde noviembre importadores deberán hacerse cargo de los residuos electrónicos de los consumidores: así es el plan
Sobre la vida útil de los electrónicos y cómo es el paso después para que no se conviertan en contaminantes, Subrayado habló con expertos en el área.
En Uruguay generamos 11 kilos y medio de residuos electrónicos al año por persona, según el Ministerio de Ambiente. Generalmente, contienen piezas contaminantes, pero también revalorizables, y la cartera procura rescatarlas para evitar que terminen en cualquier sitio.
Con el nuevo plan de gestión en funcionamiento, el cliente que adquiera un electrodoméstico mediano o grande tendrá a disposición la recolección de su equipo antiguo de forma gratuita. También habrá sitios de acopio.
Los más entendidos saben que ese servicio hoy lo ofrece la Intendencia de Montevideo o alguna ONG. El cambio es que la obligación de la gestión pasa a ser de los importadores y a nivel nacional.
La Cámara Uruguaya de Importadores de de Máquinas de Oficina e Informática (Cuimoi) presentó su plan al Ministerio y desarrolla una aplicación móvil en la que convergerá toda la información para el usuario.
"Vamos a tener que reaprender que no podemos ir a tirar todos los electrónicos en el contenedor verde, sino que Cuimoi elaboró un plan de gestión en el cual las personas van a poder acceder de una manera fácil a comunicarse con el plan de gestión, para que vengan a retirar su aparato eléctrico o electrónico: lavarropas, planchita de pelo, la jarra que se rompió", indicó Aradey Urri, gerenta de la cámara.
La nueva gestión involucra distintos actores e insume costos para la empresas importadoras que se trasladarán a los productos. Según una estimación de la cámara, será de un 0,5% el valor.
"La responsabilidad, según la ley, es de los importadores, pero entendemos también que el tema medioambiente es algo que nos concierne a todos, entonces hacerlo bien va a depender de que los ciudadanos nos llamen, que la gente esté con la conciencia, que los organismos del Estado llamen en tiempo y forma, que estemos haciendo las cosas de tal manera que seamos eficientes y eficaces", aseguró.
La primera meta es a dos años, y se propone recuperar un 40% de los residuos generados en el año. Para dentro de 4 años, se espera recolectar un 60%.
REPARACIÓN, DESARME Y DESCARTE DE ELECTRÓNICOS
Extender la vida útil de los equipos es una prioridad. El Ministerio de Ambiente inició un registro de las casas de reparación y los service técnicos. Falta de piezas en la plaza y costos mínimos son algunos de los desafíos que se plantean.
El objetivo de fondo de potenciar la reparación es favorecer un consumo más consciente y la promoción de la economía circular.
"De lo que entra, un 40% se repara y se acepta. Después hay más o menos un 30% que no aceptan el presupuesto porque no les conviene o porque quieren comprarse un equipo nuevo o porque ya que se rompió y demoran dos o tres días o más en caso de que haya que traer repuesto, prefieren cambiar. Lo que sobra, es lo que queda de desguace", señaló Saniel Schneider, de Schneider Electrónica.
Entre los desafíos que plantea está el costo mínimo de la reparación de un producto que en su caso es de 80 dólares y la disponibilidad de las piezas nuevas.
Schneider aseguró que "hay equipos que están diseñados para que se rompan al poco tiempo, cada vez más". En algunos casos, "las baterías tienen chips que cuentan las horas y te piden que lo cambies porque llegó al fin de la vida útil, como tiene tu teléfono, todas las máquinas. A los tantos ciclos, que los determina el fabricante, te piden que lo cambies".
Cuando un equipo ya extendió su vida útil o no pudo repararse, se convierte en residuo. La mayor empresa de gestión de desechos de este tipo es Werba, que inauguró una planta para atender el incremento derivará de la nueva normativa.
"La clave en la valorización es la correcta separación y clasificación de los diferentes metales y plásticos para que sigan su curso de reciclaje", explicó Nicolás Werba, adjunto gerente general de la empresa.
"Todos los equipos electrónico tienen materiales que son peligrosos, que pueden generar un daño al ambiente o un daño a la persona que lo está manipulando. Entonces lo que hacemos es en ese proceso de contaminación, retirar la batería de litio, retirar aceites o materiales que puedan ser inflamables, o algún otro componente que pueda tener el equipo que pueda contaminar al ambiente o al personal", dijo Emiliano Avondet, gerente ambiental de Werba.
En la planta obtienen hierro principalmente que se funde a nivel local. También extraen cobre, bronce, aluminio, circuitos que pueden tener metales preciosos y los plásticos que los exportan.
"Luego después hay componentes que no son reciclables. Resinas, gomas, fibras de carbono, fibras de vidrio, el mismo vidrio que en Uruguay no tenemos una planta de reciclaje de vidrio. Esos componentes van a disposición final, dependiendo su peligrosidad o no, qué destino tienen. O van a Felipe Cardozo, o a la planta de residuos peligrosos que tiene la Cámara de Industria", agregó Avondet.
En la planta de la cámara se vuelcan casi 11 mil toneladas anuales de residuos sólidos industriales.
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