Tras un vuelo alrededor de la Luna lleno de momentos intensos y simbólicos, los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la Nasa deben volver a atravesar la atmósfera de la Tierra y amerizar este viernes por la noche frente a las costas de California, Estados Unidos.
Cuenta regresiva: hoy de noche regresan a la Tierra los astronautas de Artemis II y se pone a prueba el escudo térmico
Con un ingreso a la atmósfera de la Tierra a casi 40.000 km/h, los astronautas de Artemis II deben sortear la fricción que los convierte en una bola de fuego a 2.700 ºC. El escudo térmico es la clave.
"Podremos empezar a alegrarnos cuando la tripulación esté a salvo" a bordo del buque encargado de recuperarla, señaló el jueves Amit Kshatriya, administrador adjunto de la Nasa, durante una rueda de prensa.
"Será realmente en ese momento cuando podremos dejar que las emociones tomen el control y empezar a hablar de éxito", añadió.
Tras aventurarse a más de 406.000 km de la Tierra, más lejos que nadie antes, la cápsula Orión que transporta a los estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman y al canadiense Jeremy Hansen debe posarse frente a San Diego hacia las 17:07 hora local (00:07 GMT). Esto es a la hora 21 de Uruguay.
El amerizaje debe coronar esta misión de 10 días que hasta ahora se ha desarrollado con una ejecución perfecta.
Un regreso sano y salvo proporcionaría a la Nasa el alivio de haber logrado enviar de nuevo astronautas lejos en el espacio, por primera vez desde el final del programa Apolo en 1972, tras años de retrasos y dudas.
Un éxito que exige que el escudo térmico de Orión resista los 2.700 °C generados por el rozamiento con la atmósfera en el momento del regreso.
"Bola de fuego"
"Atravesar la atmósfera como una bola de fuego" será una gran experiencia, señalaba el piloto Victor Glover a principios de esta semana, y confesó que desde su selección para la tripulación en 2023 siente aprensión ante ese momento.
Si esta fase siempre es delicada para los astronautas que regresan de la Estación Espacial Internacional, en esta ocasión las inquietudes se ven reforzadas por el hecho de que se trata del primer vuelo tripulado de Orión y de que se detectó un problema durante una prueba sin tripulantes en 2022.
De regreso a la Tierra, el escudo térmico que protege la nave se había alterado "de una manera inesperada", según un informe técnico.
A pesar de esta anomalía, la agencia espacial estadounidense decidió continuar con el mismo escudo, revisando la trayectoria para escoger un ángulo de entrada en la atmósfera más directo y así limitar el rebote que había contribuido a deteriorar el escudo térmico.
Una decisión que ha generado ríos de tinta y que sigue atormentando a los máximos responsables de la Nasa.
"No voy a dejar de pensar en ello hasta que estén en el agua", reconoció recientemente el jefe de la Nasa, Jared Isaacman, en una entrevista.
"Es imposible decirles que no persiste ninguna aprensión irracional", admitió el jueves , al tiempo que aseguraba no tener ningún temor racional al respecto.
Insistiendo en las múltiples pruebas, simulaciones y modelizaciones realizadas, los responsables de la Nasa confían en los cálculos de sus ingenieros y en contar con un margen de seguridad suficiente.
Objetivo 2028 y la carrera con China por volver a la Luna
Todos contendrán la respiración durante los 13 minutos -seis de ellos sin posibilidad de comunicación con la tripulación- que separan la entrada en la atmósfera de la nave, que alcanzará los 38.000 km/h, y su amerizaje en el Pacífico, después de haber sido frenada por una serie de robustos paracaídas.
Las familias de los astronautas estarán presentes para la ocasión en el centro espacial de la Nasa en Houston, que coordina la misión.
Al ser ante todo una misión de prueba, Artemis II debe permitir a la Nasa asegurarse de que sus sistemas están listos para posibilitar el regreso a la superficie lunar, con el fin de establecer allí una base y preparar futuras misiones hacia Marte.
La NASA ambiciona un primer alunizaje en 2028, es decir, antes del final del mandato de Donald Trump y de la fecha fijada por sus rivales chinos para caminar sobre la Luna en 2030.
Pero los expertos esperan nuevos retrasos, ya que los alunizadores siguen en desarrollo por parte de las empresas de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos.
Mientras tanto, esta primera misión tripulada de un programa que ha costado decenas de miles de millones de dólares y ha sufrido numerosos contratiempos y retrasos buscaba reavivar la pasión espacial de los estadounidenses.
Pero también, esperaba la tripulación, "permitir, aunque fuera por un instante, que el mundo hiciera una pausa en sus conflictos", confiaba el comandante Reid Wiseman esta semana.
Los paracaídas salvadores
Cuando la nave Orion regrese a la Tierra, la resistencia atmosférica hará que su velocidad de reingreso descienda, pero no lo suficiente para el último tramo, antes de amerizar. Allí es cuando el paracaídas sale al rescate.
Desde el Centro Espacial Johnson, en Houston, Jared Daum, jefe del Sistema de Paracaídas de Orion, explica a la AFP cómo será la llegada de esta nave, en el décimo y último día de la misión Artemis II, que llevó a cuatro astronautas a orbitar la Luna.
¿Cómo ocurre el reingreso de la nave y qué papel cumple la paracaídas?
“La nave utiliza la resistencia de su escudo térmico para desacelerar desde las velocidades de reingreso -de 32.000 a 40.000 km por hora- hasta aproximadamente 560 km por hora, a 7.300 metros de altura. Pero eso es todo lo que puede hacer debido a la masa del vehículo. En ese punto, necesitamos algo más: los paracaídas”, explicó Daum.
El sistema de paracaídas es uno de los más importantes de la nave espacial. Reduce la velocidad del vehículo desde 560 km/h hasta 27 km/h, lo que permite un amerizaje suave en el océano Pacífico.
“El sistema incluye cuatro tipos de paracaídas, comenzando con el de la cubierta. Este, fabricado completamente en Kevlar y con un diámetro aproximado de dos metros, retira la cubierta para liberar el resto del equipo. Luego hay dos paracaídas de frenado, de unos siete metros de diámetro cada uno, que estabilizan y desaceleran la nave desde los 560 km/h hasta unos 240 km/h. En ese momento usamos un cortador pirotécnico para liberar las cintas del paracaídas de frenado y luego desplegar tres paracaídas más. Los paracaídas más grandes, como los de frenado y los principales, son de un nailon más ligero y generan la resistencia aerodinámica”, dijo el experto.
“Y no queremos que estos grandes paracaídas principales actúen como una vela o un ancla marina. Después del amerizaje, unas grandes cortadoras pirotécnicas cortan las cintas de los paracaídas, que se desinflarán instantáneamente, lo que libera la tensión”, agregó.
FUENTE: AFP
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