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Crisis de carburante, pesadilla para una residencia de discapacitados inglesa

Empleados que no llegan, actividades canceladas, citas perdidas en el hospital. En la residencia para adultos discapacitados Chipstead Lake, en el sureste de Inglaterra, la escasez de combustible que golpea al Reino Unido se está transformando en una pesadilla.

Empleados que no llegan, actividades canceladas, citas perdidas en el hospital. En la residencia para adultos discapacitados Chipstead Lake, en el sureste de Inglaterra, la escasez de combustible que golpea al Reino Unido se está transformando en una pesadilla.

El país entra este viernes en su segunda semana de crisis con largas colas en las gasolineras y, exasperados por la situación, los trabajadores de sectores claves exigen un acceso prioritario a los surtidores para poder ir a trabajar.

Para el personal de Chipstead Lake, las consecuencias son muy reales.

Algunos no han podido acudir al trabajo por falta de combustible, otros han pasado horas buscando gasolineras abiertas o haciendo cola para repostar, lo que ha aumentado la fatiga y el estrés propio de sus trabajos.

Emi Macaulay, una empleada de 35 años que vive a unos 30 kilómetros de la residencia, faltó al trabajo varios días: "No lograba encontrar gasolina", explicó a la AFP.

Salir a buscar combustible por la noche o por la mañana temprano, "es realmente estresante", afirma. "¿Va a durar esto hasta Navidad? No tengo ni idea", se exclama.

La crisis comenzó la semana pasada cuando algunos distribuidores informaran de problemas de abastecimiento por falta de camionero -hasta 100.000 según los responsables del sector- para transportar el carburante desde los puntos de almacenamiento, lo que obligó a cerrar algunas gasolineras.

Preocupados por quedarse sin combustible, numerosos automovilistas se apresuraron a las gasolineras, que se vieron desbordadas.

Pese a los llamamientos a la calma y algunos signos de "estabilización" según el gobierno, más de una cuarta parte de las gasolineras independientes seguían sin suministro el jueves.

En Chipstead Lake, la ausencia de parte de la plantilla "tiene consecuencias para los residentes, porque tienen que esperar más tiempo para recibir atención, pero también para el personal que está de guardia y debe trabajar más, lo que resulta agotador", explica Linda Addo, la directora del establecimiento.

El personal presente tiene que "hacer el trabajo de dos personas", subraya.

En otro establecimiento que Addo gestiona en las cercanías, las ausencias alcanzaron a una cuarta parte del personal un día, lo que provocó la cancelación de algunas de las citas de los residentes.

"Eran citas importantes en el hospital y las perdieron porque simplemente no teníamos conductores", se lamenta. "No sé si todo esto va a mejorar", confiesa, es "un momento de bastante angustia, es desestabilizador para todos".

Además del personal, las familias de algunos pacientes no han podido visitarlos esta semana, y los dos vehículos de la residencia -un coche y un minibús- que se utilizan habitualmente para hacer excursiones fueron inmovilizados para ahorrar combustible.

"El boxeo se ha cancelado, las compras se han cancelado, tampoco les llevamos a tomar café y pasteles, toda su vida se ha visto afectada", lamenta Barrie-Anne Dowling, administradora del centro.

"No están contentos con la cancelación del boxeo (...) es bastante triste porque es algo que realmente disfrutan", añade sobre las visitas semanales a un club local donde utilizan sacos de boxeo para hacer ejercicio y como actividad social.

"Tras dos años de covid, lo último que quieren es volver a encerrarse y no poder ir a ningún sitio ni ver a nadie".

El primer ministro Boris Johnson consideró que no era necesario dar prioridad a los empleados de sectores claves, como los cuidadores, y afirmó que la crisis estaba remitiendo.

Y aunque algunas gasolineras han optado por reservar franjas horarias para los trabajadores esenciales, la decisión del ejecutivo sigue siendo incomprensible para Sandra, trabajadora de Chipstead Lake, que esta semana tuvo que caminar más de una hora para ir a trabajar.

"Algunas personas necesitan realmente ayuda, sobre todo los cuidadores", dice esta empleada de 63 años, que "se pregunta cómo diablos funciona así el centro".

jj-acc/bl

FUENTE: AFP

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