Tras varios días de expectativa y ansiedad creciente por conocer la grilla de horarios, finalmente se tomó la acertada decisión de pasar el festival del sábado al domingo y el clima respaldó.
Cosquín Rock fue una extensa jornada de fiesta y colaboraciones sorpresa entre los músicos
El clima dio tregua y en la sexta edición del festival de rock se pudieron ver las bandas de toda la vida, retornos, consolidaciones, músicos para todos los gustos.
Una soleada tarde daba la bienvenida a los primeros en llegar al predio de la rambla de Punta Carretas.
La fiesta estaba asegurada desde temprano, organizada en cuatro escenarios, con el primero, la novedad de esta sexta edición del Cosquín Rock, uno 360º, ubicado a pocos metros del acceso principal.
Por allí pasaron las más recientes propuestas integrativas que forman parte de la escena local: La rueda de candombe, Samba do Marcio y Nacho Algorta con la Susi, pero también se revivió el espíritu que el año pasado tomó al galpón de la Catalina y ahí hubo varios cruces, entre ellos con El plan de la mariposa.
Y no faltó el cierre bailable con DJ Sanata.
El escenario siguiente era el de menores proporciones pero que alojó a grandes talentos.
Por allí pasó Louta con un show que cautivó a todos los presentes, como es habitual, rodeado de bailarines que se acompasan con la música a la perfección.
El cierre estuvo a cargo de Trotsky que colmó el área junto a sus fieles seguidores.
Entre los escenarios principales, se fueron alternando recitales de primer nivel en los que no faltaron todo tipo de condimentos.
Abuela Coca se volvió a reencontrar con su gente, esta vez al solcito, porque tocó temprano y muchos llegaron especialmente para verles.
El Kuelgue, interpretó su dulce canción “Carta para no llorar” y la voz femenina la encarnó Julieta Rada.
“La Vela Puerca” celebró nuevamente sus tres décadas renovando el amor con su gente y subiendo a Wos al escenario que improvisó unos versos en “Zafar”.
“Ciro y los Persas” abrió el concierto con una dedicatoria, debido a que ayer se produjo la muerte de Daniel Buira, baterista histórico de “Los Piojos” y también hubo homenaje para Luis Alberto Spinetta por parte de su hijo Dante, cuando le tocó retornar a la escena montevideana junto a su banda, Illya Kuriaky.
“Divididos” en el escenario dos dio paso a “Wos” en el uno y era un crimen dejar pasar la oportunidad de esa proximidad. Entonces, Ricardo Mollo apareció para cantar y tocar su participación en “Culpa”. Y El plan de la mariposa le dio la bienvenida al Cebolla de “La Vela Puerca” también para una colaboración.
Cosquín Rock, con cambio de locación y día incluidos, reafirmó su vigencia como el festival de rock más importante que se realiza en Uruguay.
Dejá tu comentario