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Contras de Aratirí advierten que hay otra minera operando
"Sinceramente no hay nada que festejar. Hay que tomar la noticia con mucha cautela. Y hay gente que se puede quedar sin trabajo".
El comentario pertenece al escribano Julio Gómez, uno de los líderes del movimiento social contra Aratirí en la localidad de Cerro Chato, una localidad cuya población vive dividida en los límites jurisdiccionales de tres departamentos: Treinta y Tres, Durazno y Florida.
Esta mañana la ciudad amaneció más dividida que nunca por los sentimientos, como ocurre desde hace meses (ver video). Unas 400 personas trabajan en forma directa e indirecta en el emprendimiento.
Pero las movilizaciones contra Aratirí no han terminado después de varios meses de protestas y reuniones políticas al más alto nivel.
Gómez dijo a Subrayado que ya existe otra minera operando en la zona, que ha pedido permiso para hacer prospecciones en miles de hectáreas de los alredededores de Cerro Chato. La franja de tierra se extiende hacia Cerro largo.
"Tenemos entendido que buscan oro en la zona", agregó.
Según Gómez, es la nueva minera que tramita permisos de extracción de oro y hierro en Rivera.
Según se informó se trata de la empresa australiana Gladiator Resources que en Uruguay desarrolla funciones con el nombre de Ferrominas.
La decisión de Aratirí -de su casa matriz Zamin Ferrous- "es el producto de un estado de opinión pública" contraria al empredimiento, dijo Gómez. En ese tuvo que ver la falta de "permiso" social de los vecinos, pero también la falta de certezas políticas que ofrece el país.
Para él, la responsabilidad principal es del gobierno, más que de la oposición blanca. "Primero aceptó el 3% del negocio a boca de mina. Después quiso el 5% FOB (precio del hierro embarcado) y luego planteó el fifty-fifty", señaló el productor rural.
Para los vecinos contrarios a Aratirí la empresa pasó -dijo el escribano- en menos de un mes de un extremo al otro: "crearon la Fundación Valentines y anunciaron que el principal de Zamin, Pramod Agarwal se instalaba en Uruguay, para luego dejar de lado el proyecto"
Gómez, que se instaló hace 30 años en Cerro Chato, es propietario de varios campos. De hecho, 142 hectáreas suyas en el cerro Uría están solicitadas para explotación minera. Por lo tanto cobra 80 dólares por hectárea anuales. A cambio tuvo que ceder el territorio para que los técnicos realicen los estudios.
Con el nuevo código de explotación las cosas se pueden poner más difíciles aun para los terrenos señalados como de prioridad minera, dice el escribano.
"Son tres años de estudios previos, con tres años de extensión. Y después hay tres años de prospecciones, más tres años más, antes de siquiera empezar a producir. En suma, un propietario puede tener un campo parado por 12 años sin mas".
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