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Casi 700 ollas y merenderos sirven 1,25 millones de porciones por mes en todo el país, según informe

El costo estimado asciende a más de 60 millones de pesos por mes, lo que equivale a 1,5 millones de dólares. El Mides destinó 156 millones de pesos en 2021.

19 de agosto de 2022, 15:21hs

Solidaridad.Uy, es una organización sin fines de lucro que forma parte de la coordinadora popular y solidaria creada en 2020 durante la pandemia de coronavirus.

El informe 2021-2022 identifica 696 iniciativas, que están en su base de datos, entre ollas populares, merenderos y canastas. Algunas funcionan en doble modalidad. De estas, la gran mayoría, 95% son de Montevideo, 4% de Canelones y 1% de otros departamentos.

El 66% del total, 206 iniciativas corresponden a la modalidad olla y merendero, 62 funcionan solo como olla, y 43 únicamente como merendero.

Cada mes, en las ollas se sirven 730.200 porciones y en los merenderos, 516.400.

El documento de más de 30 páginas presentado este jueves revela la dimensión de la red solidaria. En las ollas trabajan de forma voluntaria cerca de 600 personas, 300 en los merenderos y más de 1.000 en iniciativas que comprenden ambas funciones.

La mayor densidad de ollas y merenderos está en la zona periférica de la capital, en los municipios A, D, F y G que corresponde “con las zonas de la ciudad donde hay mayor pobreza”, dice el informe.

Desde el punto de vista económico, cada porción de alimento de olla tiene un costo de 71 pesos y la porción de merendero casi 17 pesos. Por tanto, la estimación asciende a más de 60 millones de pesos uruguayos por mes, lo que equivale a 1,5 millones de dólares. Esto, sin contar el valor económico que tendría pagarle a las casi 2.000 personas que trabajan de forma voluntaria.

El informe destaca además que el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), destinó fondos a las ollas populares por un monto de 156 millones de pesos en el 2021, mientras que el costo calculado anual asciende a 727 millones de pesos.

Solidaridad.Uy plantea que “la labor que implica llevar adelante las distintas iniciativas genera un desgaste físico y psicológico ignorado por el Estado”. Pero a pesar de ello, afirma que “las colaboradoras no conciben la posibilidad de cerrar la olla, por el hecho de que se sienten responsables de la alimentación de cientos de familias”.

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