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Birmanos se aglomeran ante cárceles tras anuncio de amnistía por la junta

Familiares de detenidos prodemocracia de Birmania se aglomeraron el martes ante las prisiones con la esperanza de que sus allegados estén entre los miles de presos políticos que la junta militar prometió liberar ante la creciente presión internacional.

Familiares de detenidos prodemocracia de Birmania se aglomeraron el martes ante las prisiones con la esperanza de que sus allegados estén entre los miles de presos políticos que la junta militar prometió liberar ante la creciente presión internacional.

Delante de la tristemente célebre prisión de Insein, en Rangún, Nwet Nwet San esperaba ver salir a su hijo, un soldado que desertó tras el golpe de Estado de los militares en febrero contra el gobierno civil liderado por Aung San Suu Kyi.

"Lleva ocho meses detenido", contó a AFP. "Escuché que iban a liberar principalmente a manifestantes (pero) también escuché que iban a liberar a otros criminales, por eso estoy esperando".

Enfrente del mismo centro aguardaba también Kyi Kyi, empleada de una fábrica que tiene a su marido arrestado desde febrero. "Yo vine ayer pero no lo liberaron. Espero que hoy sí lo liberen", declaró a AFP.

El lunes, en ocasión de la fiesta budista de las luces Thadingyut, la junta anunció la liberación de más de 5.000 detenidos por el movimiento de protestas y desobediencia civil que hundió el país en el caos desde el golpe.

El régimen respondió con una sangrienta represión que, según una organización local de monitoreo, ha causado más de 1.100 civiles muertos y más de 8.000 arrestados.

Varios buses abandonaron la prisión de Insein con los reos agraciados, que levantaban el pulgar ante la multitud. Entre la masa, algunos respondían con un saludo con tres dedos, símbolo de la resistencia al régimen militar.

La junta no dio detalles sobre las personas liberadas y las autoridades penitenciarias no respondieron a los pedidos de AFP.

La medida de gracia se entiende principalmente como un gesto simbólico hacia la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que decidió excluir al jefe de la junta, el general Min Aung Hlaing, de su próxima cumbre a finales de octubre.

El bloque, largamente criticado por su ineficacia, tomó la excepcional decisión ante la falta de avance en un plan regional para restablecer el diálogo y facilitar la llegada de ayuda humanitaria a Birmania.

El golpe puso fin a un breve paréntesis democrático del país con el gobierno civil liderado de facto por la laureada activista Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991.

Antes de la amnistía, más de 7.300 personas estaban encarceladas, según la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos (AAPP), que denuncia casos de torturas, violaciones y ejecuciones extrajudiciales tras el levantamiento militar.

La asociación tacha la medida de gracia de "técnica de distracción" destinada a los gobiernos extranjeros y opina que el ejército "no tiene intención de aflojar la represión".

Como prueba, ponen el caso de Aung San Suu Kyi, de 76 años, acusada de numerosos cargos judiciales (sedición, corrupción, incitación al desorden público...) por los que puede ser condenada a décadas de prisión.

Numerosos observadores denuncian un proceso político para neutralizar a quien fuera el icono de ese experimento democrático y gran ganadora de las elecciones de 2015 y 2020.

Fue detenida el 1 de febrero, en los compases iniciales del golpe, y desde entonces está en arresto domiciliario. Su único contacto con el exterior es su equipo legal, al que solo ve en el tribunal.

Sus juicios se celebran a puerta cerrada, con lo que se conoce poco sobre su evolución más allá de las informaciones aportadas por sus abogados.

Sin embargo, la semana pasada, la junta ordenó a sus abogados no comunicarse con periodistas, diplomáticos u organizaciones internacionales.

Antes de esta amnistía, las autoridades birmanas liberaron a más de 2.000 manifestantes antigolpistas en junio, incluidos reporteros críticos del gobierno.

Entre los que permanecen en prisión está el periodista estadounidense Danny Fenster, detenido desde el 24 de mayo.

bur-rma/pdw/jah/mas/dbh/es

FUENTE: AFP

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