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Arabia Saudita, empantanada en Yemen, busca apoyo internacional

Arabia Saudita, mayor productor de crudo del mundo, quiere aprovechar la guerra en Ucrania para presionar a los países occidentales y terminar con el devastador e interminable conflicto en Yemen, donde lucha contra los rebeldes hutíes, estiman los expertos.

Arabia Saudita, mayor productor de crudo del mundo, quiere aprovechar la guerra en Ucrania para presionar a los países occidentales y terminar con el devastador e interminable conflicto en Yemen, donde lucha contra los rebeldes hutíes, estiman los expertos.

Siete años después de que la coalición liderada por Arabia Saudita lanzara los primeros bombardeos contra este grupo rebelde cercano a Irán con el objetivo de apoyar al gobierno yemenita, el conflicto no muestra ningún signo de remitir y además se ha convertido en una de las peores crisis humanitarias del mundo.

En un contexto global marcado por la escalada de los precios de crudo desde la invasión lanzada por Rusia contra Ucrania hace un mes, Arabia Saudita enfrenta las presiones de los países occidentales para que aumente el flujo de petróleo para aplacar los precios.

Por el momento el reino saudita, que encabeza el cartel de países productores de crudo OPEP, ha resistido a las presiones.

"La crisis en Ucrania le da a Arabia Saudita la posibilidad de usar una palanca importante, que es el petróleo, para presionar a países grandes como Estados Unidos", destacó el analista saudita, Najah Al Otaibi.

El gobierno estadounidense, históricamente un aliado estrecho de Arabia Saudita, ha tomado distancia del conflicto de manera progresiva, llegando incluso a retirar a los hutíes de la lista de "organizaciones terroristas" para allanar la llegada de ayuda humanitaria a Yemen, ya que tres cuartos de la población depende de ella.

Para Najah Al-Otaibi, Arabia Saudita no abrirá el grifo del crudo hasta que obtenga una oposición firme contra los hutíes, que atacan regularmente su territorio.

"Esto es una prioridad para el reino", indicó.

El lunes Arabia Saudita aumentó la presión evocando al riesgo que implicaría una caída de su producción, después de una serie de ataques de los rebeldes que afectaron una refinería del gigante Aramco.

Entonces, Riad llamó a la comunidad internacional a "asumir sus responsabilidades" para proteger la seguridad del aprovisionamiento petrolero en un contexto "muy sensible".

Para Elisabeth Kendall, investigadora de la Universidad de Oxford, este tono podría ser un mensaje en el sentido de sumar apoyos para imponer sus términos en el caso de un eventual acuerdo con los hutíes.

La coalición militar dirigida por Arabia Saudita, que en 2015 reunía a nueve países, hoy descansa casi exclusivamente en Riad y en menor medida en los Emiratos Árabes Unidos.

La intervención en Yemen logró frenar el avance de los hutíes en el sur y en el este, pero no permitió desalojarlos del norte del país y más específicamente de la capital Saná, tomada en 2014.

Para Kendall, "desde un punto de vista militar, hoy en día el conflicto está en un punto muerto", en un momento en el que los hutíes ejercen un poder represivo sobre cerca de dos tercios de la población.

Según la ONU, el conflicto ha provocado la muerte de cerca de 380.000 personas, la mayoría por causas indirectas como el hambre, las enfermedades y la falta de agua potable.

"Arabia Saudita podría ser proclive a un retiro en Yemen, pero debe poder presentar esto como una victoria y no encontrarse con un Estado controlado por los hutíes en su frontera sur", agregó.

saa/aem/vl/bfi/ybl/an

FUENTE: AFP

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