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A la cárcel Ghislaine Maxwell, la mujer que entregaba menores de edad al depredador millonario Jeffrey Epstein

Su caso vincula relaciones peligrosas de la pareja con celebridades como Bill Clinton y el príncipe Andrés de Inglaterra

La británica Ghislaine Maxwell fue declarada el miércoles culpable de delitos sexuales en Estados Unidos, incluyendo el de tráfico de menores para su expareja, el empresario Jeffrey Epstein, quien se suicidó en la cárcel.

Maxwell, de 60 años, fue condenada por un jurado de 12 miembros en Nueva York, por cinco de los seis cargos que se le imputaban, y potencialmente podría pasar entre rejas el resto de su vida.

La conspiración para cometer tráfico sexual de menores conlleva una sentencia máxima de 40 años, mientras que los cargos menores indican penas de cinco o 10 años.

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El príncipe Andrés conoció a la adolescente Virginia Roberts Giuffre a través de Epstein y Maxwell en 2001. Ahora la mujer declara contra Maxwell y pide la cabeza del británico miembro de la realeza.

El príncipe Andrés conoció a la adolescente Virginia Roberts Giuffre a través de Epstein y Maxwell en 2001. Ahora la mujer declara contra Maxwell y pide la cabeza del británico miembro de la realeza.

Maxwell estuvo sentada y en calma en la sala del tribunal de Manhattan, mientras la jueza Alison Nathan leía los veredictos de cada uno de los seis cargos.

Nathan ofreció su "sincero agradecimiento" al jurado por su servicio, y agregó que los miembros actuaron con "diligencia".

Maxwell salió detenida de la sala del tribunal como en los demás días del juicio.

Aún no se fijó una fecha para su sentencia.

Los cargos contra Maxwell tienen origen entre 1994 y 2004.

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La amistad del dúo Epstein-Maxwell con Trump era un secreto a voces

La amistad del dúo Epstein-Maxwell con Trump era un secreto a voces

Dos de las presuntas víctimas de Epstein declararon que tenían tan solo 14 años cuando Maxwell supuestamente comenzó a prepararlas y a hacer arreglos para que le dieran masajes a Epstein, que terminaron en actividad sexual.

Sarah Ramson, por ejemplo, declaró que fue secuestrada, violada y golpeada en la llamada "Isla de la Pedofilia", propiedad del multimillonario en la que organizaban orgías para los amigos.

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Sarah Ransome hoy, a más de 20 años de estar de rehén en la "isla de la pedofilia". A propósito de la experiencia escribió un libro que dejó al descubierto la red sexual

Sarah Ransome hoy, a más de 20 años de estar de rehén en la "isla de la pedofilia". A propósito de la experiencia escribió un libro que dejó al descubierto la red sexual

Una saga complicada

Maxwell carga una herencia difícil, la de una familia dominada por la abrumadora personalidad de su padre, Robert, ahogado en el mar en misteriosas circunstancias, dejando atrás un rotundo escándalo financiero y la caída de su imperio de prensa.

Declarada culpable tráfico sexual con menores de edad en beneficio de su expareja, el financiero Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell, de 60 años, retoma la triste tradición familiar de ser el centro los titulares: en la década de los noventa, los Maxwell llenaron páginas de los principales diarios.

El padre

Robert Maxwell tiene una vida digna de una novela y, de hecho, se han escrito varios libros sobre él.

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Hijo de campesinos judíos eslovacos asesinados por los nazis, se unió a la resistencia a los 16 años y acabó incorporándose al ejército británico, que le dio su nombre.

Llegó a Gran Bretaña en 1940 sin un centavo y creó uno de los grupos de prensa y comunicación más grandes del mundo.

En distintos momentos, se ha sospechado que trabajaba para los servicios secretos británicos, israelíes y soviéticos.

En su momento de máxima gloria, en la década de los ochenta, llegó a emplear a 16.000 personas en su conglomerado empresarial, que incluía al grupo británico Mirror, la editorial estadounidense MacMillan y las escuelas de idiomas y publicaciones Berlitz.

Diputado laborista de 1964 a 1974, figura autoritaria y cacique con métodos controvertidos, frecuentó a las grandes figuras políticas de la época como Reagan, Bush padre y Gorbachov.

"Podía ser extremadamente encantador pero también verbalmente muy brutal. A veces, tiránico", recordaba su hijo y colaborador Kevin Maxwell.

Su vida acabó de forma abrupta, al caerse de su yate, el Lady Ghislaine --en honor a su querida hija-- y ahogarse frente a las Islas Canarias en noviembre de 1991.

Nunca se supo qué había ocurrido realmente: ¿suicidio? ¿accidente? ¿asesinato? Para Ghislaine, "no se suicidó": "No encaja con su personalidad", explicó a la revista Hello en 1997. "Fue asesinado".

Su muerte dejó al descubierto un agujero de más de 400 millones de libras en los fondos de jubilación de sus empleados, utilizados para rescatar a las empresas deficitarias de su imperio.

Para la familia, este fue el segundo golpe y el inicio de un brutal descenso a los infiernos: en un mes, "Bob" pasó de ser un genio de los negocios a un estafador.

La madre

Elisabeth Maxwell, francesa de familia protestante, conoció a su marido poco después de la guerra y compartió con él su vida durante 46 años. Tuvieron nueve hijos.

Tras su muerte, nunca dejó de defenderlo, lo que la dejó indefensa y sin recursos

"Era un hombre enorme, enorme en todo el sentido de la palabra, un hombre con un corazón enorme. Por eso la gente lo envidiaba", le dijo a The Times en 1991, recordando su pobre juventud y sus padres asesinados por los nazis.

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Dedicó muchos años a investigar sobre el Holocausto, rastreó el destino de la familia de su esposo y tras la muerte de él, siguió dando conferencias y apoyando el diálogo entre cristianos y judíos. “Esto es lo que mi esposo hubiera querido”, afirmaba. Murió en Francia en 2013, a la edad de 92 años.

-Los hijos-

Dos de los hijos de Maxwell trabajaron de cerca con él, Ian y Kevin, este último número dos en el imperio de su padre.

Ambos debieron rendir cuentas en su lugar después de su muerte, durante un largo juicio por complicidad en fraude.

Después de haber pasado una juventud dorada e insolente en la City, Kevin entró en la historia judicial como responsable de la mayor quiebra de Gran Bretaña, valorada en 406 millones de libras.

Obligado a vender su casa en Chelsea, un distrito exclusivo de Londres, se retiró con su mujer Pandora y sus cuatro hijos a su cabaña cerca de Oxford.

En el juocio, la esposa declaró que Kevin se estaba planteando dejar el negocio justo antes de la muerte del patriarca por los frecuentes enfrentamientos que tenía con su padre. "Quería ser libre y permitirnos vivir una existencia más normal".

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