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Tengo 39 años y llevo 30 tomando, es hora de parar, dice O' Neill
“Tengo 39 años y ya llevo 30 tomando, es hora de parar”, dice Fabián O'Neill en el libro que este miércoles presentarán sus autores, los periodistas Federico Castillo y Horacio Varoli.
El libro cuenta la historia de este jugador de fútbol extraordinario, que no llegó a ser uno de los mejores del mundo (o el mejor) por su adicción al alcohol y la vida para nada profesional.
Querido por los hinchas, sobre todo de Nacional, donde jugó y se hizo conocido, O'Neill es a su vez idolatrado en sus pagos, Paso de los Toros, donde nació.
Un hombre que gastaba cuantos miles de dólares llegaban a su bolsillo, en fiestas con mujeres y alcohol, que arreglaba partidos para ganar o ascender a Primera, como hizo en Italia.
Castillo y Varoli recuerdan anécdotas, declaraciones y confesiones de O'Neill a distintos medios de prensa, así como a los autores del libro.
De entrada cuentan una historia de cuando Fabián se emborrachó y pasó la noche en un bar, el día antes de un partido contra Central Español. O'Neill jugaba para Nacional, era titular, y se despertó poco antes de la hora del partido.
“Voy para el estadio, que jugamos ahora. Tengo que llegar antes de la una y media”, le dijo al taxista, recuerda en el libro con nombre sugestivo y elocuente: “Hasta la última gota”.
O'Neill recuerda que “largaba todos los alcoholes en cada corrida”. “Venía la pelota y yo veía la sombra del sol, no sabia si agarrar para el lado de la sombra o de la pelota, estaba deseando que terminara el primer tiempo”, cuenta el isabelino al recordar cómo sufrió el primer tiempo de aquel partido.
El entrenador era Héctor “Chino” Salva, a quien O'Neill le pidió para salir y no jugar el segundo tiempo porque no podía permanecer parado.
“Si a vos te gusta chupar ahora arrancá para adentro de nuevo”, le contestó el DT. Fabián buscó por todos los medios no salir a jugar, se tiró en una camilla, decía que no podía volver, y finalmente se salió con la suya.
“Me tuvo que sacar nomás, yo ni me acuerdo qué hice ni cómo salió el partido, creo que me fui para mi casa”, remató O'Neill al recordar la anécdota.
Más adelante en el libro, el exfutbolista explica su relación con el dinero. Hizo mucho con el fútbol, pero también la gastó toda. “A mi cuando la tengo en el bolsillo me gusta poco, pero cuando no la tengo me vuelvo loco”, reconoce.
“El respeto es como el dólar, tiene valor en todos lados”, dijo O' Neill, en otra frase que suelta en el libro, acerca de su forma de ser, campechana, en relación con el dinero.
MUJERES y FÚTBOL. Los autores recuerdan una fiesta que organizó O' Neill cuando jugaba en la selección uruguaya, en la Eliminatoria para el mundial de Corea y Japón 2002.
Fue tras el partido con Paraguay por la segunda ronda. O' Neill iba a ser separado de la selección y esa noche, organizó una fiesta en un prostíbulo de lujo en el barrio Pocitos. Le dio 8.000 dólares a un amigo para que pague todo, mujeres y alcohol, toda la noche. Cerró el local para él y su barra. El amigo le dijo que con 3.000 dólares alcanzaba, pero O' Neill insistió.
Jugando para el Cagliari de Italia, el futbolista cuenta que iba a pasear a la playa de Quartu Sant' Elena. Iba a pasear, y a tomar.
“Yo a veces me sentaba a tomar tranquilo, solo, en la playa. Ahí hay quioscos de esos que tienen bebidas cada cincuenta metros, imagináte cuántas me tomaba, cuando llegaba a la punta ya estaba mamado”, recuerda.
Los compañeros de O' Neill en Italia, Darío Silva, Nelson Abeijón, Gustavo Méndez, entre otros, recuerdan que Fabián sorprendía a todos porque se metía en bares y cantinas diminutos, escondidos, a tomar. Para los lugareños era increíble ver al uruguayo estrella del Cagliari en esos bares, con “viejos de 70 y 80 años”, recuerdan.
Otra anécdota famosa que recuerda el libro de Federico Castillo y Horacio Varoli es aquella de los tres caños al italiano Genaro Gatusso.
Resulta que Gustavo Méndez hizo que O' Neill se enojara con Gatusso, diciéndole que en el próximo partido, cuando lo enfrentara, iba a perder con el italiano.
Tanto engranó O' Neill que le prometió a Méndez y a Abeijón que ese partido le iba a hacer tres caños a Gatusso, que jugaba en el Salernitana por entonces.
Efectivamente le hizo los tres caños y Gatusso lo increpó. “Mirá que ya no te aguanto más “, le dijo Gatusso, en italiano, según recuerda O' Neill. “¿Y para qué me marcás?” le respondió el uruguayo. “Non te soporto piu”, dice O' Neill que le dijo Gatusso. “Si usted no me soporta piu, no me marque más”, remató el 10.
En la temporada 1997-1998 el Cagliari estaba a punto de subir a Primera División y con un empate ante su rival de turno lograba el ascenso.
O' Neill cuenta que arregló el partido con el rival. “Yo arreglé. Fui y hablé con el capitán de ellos, incluso jugamos al Supermatch todos al empate”, recuerda, y agrega: “A los 87 minutos hace un gol un jugador de nosotros y nos ponemos 2 a 1. Le pega de la mitad de la cancha y la mete en el ángulo, 2 a 1 y habíamos arreglado el empate. Entonces le grito a Diego López (también uruguayo) 'boludo, dejate hacer un gol que si no nos matan a todos'. Y el Diego fue y perdió una pelota y nos hace el dos a dos”.
El libro cuenta estas y otras anécdotas, muchas, que pintan de cuerpo y alma a este futbolista de Paso de los Toros, brillante con la pelota en los pies, como pocos, que dejó el deporte antes de cumplir 30 años porque el alcohol y la indisciplina fueron más fuerte.
Hoy dice que casi toda su vida se la pasó tomando alcohol, y que ya es tiempo de dejar las botellas, aunque ya se tomó “Hasta la última gota”.
La presentación del libro fue este miércoles 18 en el Museo del Fútbol del Estadio Centenario.
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