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¿Tabárez tiene más jugadores a quienes apelar para la selección?

La eliminatoria sudamericana se va cerrando para Uruguay en el peor momento del ciclo iniciado en 2006. Se viene un golpe de timón, pero ¿pasa por nuevos jugadores?

 

Hasta el momento, el Maestro Oscar Tabárez apeló a la mística de grupo. Ha utilizado unos treinta jugadores en el ciclo tras el mundial de Sudáfrica, que en su gran mayoría son los mismos que lo acompañan desde 2006. El promedio del plantel ronda los 28 años.

Fiel a su estilo, Tabárez estudia mucho el perfil de los jugadores antes de darle ingreso al plantel. Los pocos que han logrado cruzar la barrera e ingresar al complejo Uruguay Celeste provienen de procesos de selección juvenil, salvo alguna honrosa excepción como Egidio Arévalo Ríos.

El DT es fuertemente criticado por sus lentos procesos de decisión durante los partidos y también fuera de los mismos, algo que él reivindica como una metodología de trabajo. Los resultados en el Mundial 2012 acallaron muchas voces contrarias.

Uruguay está sexto tras la derrota ante Chile y quedan cinco fechas para sumar puntos, la primera de ellas ante Venezuela. Los dos partidos de local que restan son puntos a disputar con Colombia y Argentina, dos planteles más ricos y de mejor performance en las Eliminatorias.

El próximo mes, el equipo estará expuesto a varios desafíos al mismo tiempo: jugará un amistoso con Francia en Montevideo y también disputará la Copa de las Confederaciones.

Tabárez tiene pocas semanas para recomponer el grupo y dar un golpe de timón. Ayer en conferencia de prensa confesó, por primera vez, que no hay un plan claro, porque los resultados mandaron más allá de toda especulación. De los últimos 18 puntos disputados, la celeste ganó apenas dos.

Los equipos de Tabárez al frente de la selección nunca se caracterizaron por una buena tenencia de pelota. Con el fracaso de los enganches (“Nacho” González, por ejemplo), el técnico renunció a su voluntad de jugar con esquema 4-3-3. Aún con todas las fallas, la defensa siempre fue un fuerte de los planteos uruguayos de los últimos años y la base de las conquistas.

En Sudáfrica la curva de rendimiento del plantel llegó a su cenit y a la seguridad defensiva se sumó el extraordinario momento de Forlán y Suárez que logró cubrir la eterna ausencia de lanzadores y armadores del ciclo.

El equipo técnico desmiente que no haya recambio, como se ha sostenido. Y Tabárez ha demostrado que no se apega a jugadores cuando éstos no le responden, o su ciclo parece haber terminado.

Entre esos pocos jóvenes que forman parte del recambio están Gastón Ramírez y Alejandro Silva. En todo caso se puede agregar el nombre de Cristian Stuani, la “torre” que parecer haber tomado el lugar de Sebastián Abreu en el plantel.

Como contrapartida mantiene jugadores veteranos como Scotti (37) o el capitán Lugano (32) por su ascendencia en el plantel. En ese esquema se explica la citación de Eguren, otro de los influyentes del plantel.

Sin embargo, no parece haber más disponibilidad de jugadores de élite para afrontar los futuros compromisos. El poder ofensivo de la última sub-20 entusiasma, pero está lejos de las exigencias que requiere el momento.

En el universo de jugadores en el exterior hay pocos jugadores jugando en ligas de primer nivel que no hayan sido citados. Algunos nombres al vuelo: Guillermo Giacomazzi (Lecce, segunda división de Italia), Miguel Brito (Nápoles), Carlos Sánchez (River, Argentina), Henry Giménez (Bologna). Otros han estado y fueron desechados como Carlos Bueno (Universidad Católica) o el juvenil Diego Polenta (Bari, serie B de Italia), quien ha sido probado por Tabárez y estuvo en el plantel de Juegos Olímpicos.

Abel “La Joya” Hernández, un jugador muy interesante porque juega de punta por dentro y por fuera, no está hasta ahora en los planes del DT. Fue alejado de la selección después de los Juegos Olímpicos. Tampoco está jugando en el Palermo. Perdió el puesto con el argentino Paula Dybala.
Todos ellos son buenos jugadores, pero ninguno de ellos parece ser un factor decisivo para un cambio drástico, en un equipo que empezó la eliminatoria muy bien -con un goleo fuera de la común- pero que ahora está pasando por su peor momento en 7 años.

En el fútbol local tampoco hay grandes soluciones a la vista. Ya se sabe que el técnico considera que el medio local es muy distinto a la competencia internacional (en especial Europa), y eso explica la influencia de jugadores del exterior en el plantel seleccionado. Muy pocos han logrado permanecer en el plantel una vez que se han quedado sin destino en otros mercados y recalan en el campeonato local.

Los jugadores destacados de la Copa Uruguaya y de la región no constituyen una oferta atractiva para el DT.

¿Recoba? Acaba de cumplir 37 años y su físico ya no responde en el nivel de élite. Nacional debe darle descanso y apelar a su gran talento condensando su participación a pocos minutos. Su historia en la selección tampoco ayuda a dar el empujón.

¿Gonzalo Bueno? Tiene 19 años y la falta de experiencia le juega en contra en instancias decisivas como las que se vienen.

¿Santiago Silva o Juan Manuel Olivera? Eran nombres pedidos por el público, pero con el paso de la temporada sus estrellas han decaído de manera notoria. “El Tanque” perdió la titularidad a manos de Viatri en el Boca Juniors del “Virrey” Bianchi. Y “JM19” está en una racha mala que se ha hecho sentir en la performance de Peñarol. Ninguno de los dos está al nivel de Suárez y Cavani. Ni siquiera de la peor versión de Diego Forlán.

¿Zalayeta? Sin dudas es el mejor jugador de Peñarol en la última temporada. Pero una cosa es la dinámica y la demanda física y otra la que requiere la eliminatoria. En Peñarol juega de momentos como segunda punta y en otros momentos como enganche.

De todos ellos, es el que tiene más crédito. El exJuventus tuvo buenos pasajes en la selección en otros ciclos, pero hasta ahora no ha alcanzado su mejor forma física. En la Copa Libertadores -donde el seleccionador tiene la posibilidad de verlo en acción en alta competencia- todavía no se ha visto su talento.

Por lo visto, Tabárez no tiene -como otros técnicos- una gran paleta de colores para elegir. No es Sabella que tiene ocho delanteros de élite y se da el lujo de dejar que Osvaldo se nacionalice italiano porque no tiene lugar para todos. Tampoco tiene los recursos de Luiz Felipe Scolari en Brasil, un país en el que los cracks surgen como hongos.

La pregunta que todos los hinchas se hacen es si es pertinente hacer grandes cambios. No hay tantos jugadores afuera. Y la experiencia de otras eliminatorias indica que los cambios de caballo en el medio del río tampoco han dado resultado. De eso pueden dar cuenta técnicos como Juan Ahuntchain o Ildo Maneiro, que tomaron la selección en un mal momento y no pudieron remontar los resultados adversos.

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