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"Sin educación adecuada no hay desarrollo económico para Uruguay"

El magister en investigación educativa Renato Opertti explica en qué consisten las Pruebas PISA, y da su visión sobre la decadencia educativa en Uruguay.

“Uruguay está lejos del rutero” de una sociedad “inclusiva y desarrollada”, aunque las cifras de crecimiento económico digan lo contrario, sostiene el magister en educación Renato Opertti, coordinador del Programa de Fortalecimiento de Capacidades Curriculares y de Diálogo Político de la Oficina Internacional de Educación (OIE) de Unesco.

El dramático estado del sistema educativo uruguayo que pone en evidencia las Pruebas PISA ocurre pese a que el país ha invertido el doble de presupuesto por alumno en los últimos diez años.

En el proceso inciden la falta de liderazgo político y educativo, la fragmentación institucional, el discurso dominante de los gremios y la falta de participación de los jóvenes.

El investigador sabe de lo que habla. A principios de la década de 2000, Opertti fue coordinador del programa de Mejoramiento de la Enseñanza Media y Formación Docente (MemFod).

Desde Tanzania, donde se encuentra trabajando, respondió a las preguntas de Subrayado.

1) ¿Qué credibilidad tienen las Pruebas PISA?

Las pruebas PISA están sustentadas en una sólida metodología, aplicada eficazmente durante varios años, que constituye una aproximación, no la única por cierto, en orden a intentar saber que sucede con la adquisición de conocimientos y de capacidades en matemática, lectura y ciencias. Como toda medición, es importante tener en cuenta sus limitaciones en cuanto a que considera algunas áreas de conocimiento y no otras, y asimismo, no aborda explícitamente temas fundamentales en la educación como lo son los valores y las actitudes. PISA nos aporta una visión global, bajo una perspectiva comparada internacional, y contribuye a agendar temas relevantes. Es un insumo y un disparador que puede nutrir el debate educativo pero ciertamente no abarca la multiplicidad de temas que hacen a una agenda educativa comprehensiva. Tanto es importante saber lo que PISA nos dice así como lo que no nos dice.

2) Los resultados indican que el nivel de Uruguay está en el piso más bajo desde 2003. Sin embargo, los problemas educativos del país trascienden este período. ¿Desde cuando diría usted que la educación uruguaya está en crisis?

La crisis generalizada de la educación supera largamente el período de la administración de este gobierno. Desde 1985, ninguna de las seis administraciones de gobierno ha podido revertir sostenidamente las tendencias de larga data de nuestro sistema educativo: calidad deficitaria, inequidad intolerable y excelencia marginal. La evidencia de los datos nacionales y los aportes desde una perspectiva comparada internacional sobre procesos de cambios exitosos indicarían la necesidad de una reforma educativa integral, sistémica y vinculante como alternativa al enfoque de los cambios compartimentados sin visión de conjunto. Estamos ante el fin de ciclo de una matriz de políticas públicas en educación que no logra fortalecer a la educación como derecho y bien público. Insistir en ajustar/refinar lo existente nos puede llevar a nuevos desencantos y fracasos, y a hacer un uso poco eficiente y eficaz de recursos humanos y materiales a la luz de contextos que han estado signados por el sostenido crecimiento del gasto y de la inversión. Si bien el Uruguay duplicó el gasto promedio por alumno (niveles inicial, primario, medio y formación docente) en la última década, esto no ha impactado en una mejora significativa de las propuestas, de los procesos y de los resultados de aprendizaje considerados en su conjunto.

3) Matemática, lectura y ciencia son los items de peor desempeño. Seguramente se trata de una mezcla de factores (sociales, políticos, pedagógicos). Pero de acuerdo a su opinión, ¿cuál es el aspecto más urgente que hay que atender?

Los bajos desempeños en matemáticas, lectura y ciencias, y la tendencia que se verifica de empeoramiento de los resultados, evidencian una aguda crisis que refiere a una multiplicidad de aspectos. La crisis de la Educación en Uruguay, esencialmente de su visión, fines, contenidos, estrategias y resultados, es indicativa, por lo menos, de tres aspectos. En primer lugar, nos enfrenta a la dura realidad que el progreso en inclusión, equidad, cohesión, desarrollo y competitividad asociado a la educación está severamente comprometido a presente y a futuro. En segundo lugar, es reveladora de las dificultades que tiene el sistema educativo - si se le puede considerar como tal dado su alto nivel de fragmentación en una miríada de instituciones y ofertas así como la ausencia de una cultura de vasos comunicantes y vinculantes entre las mismas aunadas en torno a visiones y objetivos compartidos- de darle a cada alumna/no una oportunidad real concreta de aprender. Y en tercer lugar, la notoria ausencia de los alumnos, y en particular de los adolescentes y de los jóvenes como sujetos forjadores y protagonistas de sus aprendizajes en las discusiones y propuestas educativas, asimilados frecuentemente a “objetivos, metas e indicadores de aprendizaje”.

La prevalencia, por momentos hegemónica, del discurso “más presupuesto, mejor infraestructura y mayores salarios” que centra los principales desafíos de la educación nacional en mejorar las condiciones y los insumos para enseñar, y relega la discusión y los acuerdos sobre el qué, el para qué, cómo y dónde educar como sustento precisamente de las mejoras, es el aspecto más urgente a atender. El descuido del discurso y de la narrativa educativa ha provocado un vaciamiento de los debates educativos y que los mismos hayan quedado en general encapsulados en las fricciones, los conflictos y los acuerdos sobre mejoras en los salarios y en las inversiones. La responsabilidad es compartida por los sistemas político y educativo.

4) A largo plazo, ¿qué consecuencias tendrá para el país el bajo nivel educativo? ¿Qué dice la experiencia internacional?

El país se enfrenta a un severo problema de sostenibilidad de una sociedad equitativa, inclusiva, cohesiva, desarrollada y competitiva internacionalmente Ya es claro hoy y lo será aún más en el futuro, que el crecimiento económico, aunque sea muy fuerte y continuado, no garantiza una sociedad efectivamente inclusiva y desarrollada. La experiencia internacional indica que los países que más progresan en educación son aquellos que encaran un proceso de reforma integral sustentado básicamente en cuatro aspectos: (i) fuerte liderazgo político y técnico; (ii) masa crítica para gestar y operar los cambios; (iii) complementariedad entre una visión de conjunto y el foco en dos o tres prioridades y (iv) selección estratégica de la puerta de entrada de los cambios. El Uruguay está lejos de este rutero.

FOTO: Tomada de la web alianzanacional.com.uy

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