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Shila será enterrada con honores en una protectora de animales

Su dueña, una alemana que volvió a su país, no sabía hasta ayer el desenlace. El exótico serval savannah que le incautó el Estado murió en el Zoo de Durazno

La muerte de Shila, una gata serval savannah, provocó un conflicto entre el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y la mujer que adquirió el animal exótico en los Estados Unidos.

Hay dudas sobre la causa de muerte. En 2011, el felino fue trasladado al Zoológico de Durazno. Fue allí que fue encontrado muerto el 21 de diciembre.

La autopsia practicada concluyó que se debió a la ingesta de un “objeto extraño”. Según El Observador, puso ser cualquier cosa porque el animal estaba expuesto a que los visitantes le tiraran cualquier cosa.

Puso ser un cascarudo o una piedra, dijo Horacio Soler, representante legal de la dueña.

Soler admitió que Shila estaba bien cuidada. “Se le veía bien de color, bien de piel. Tenía una dieta con pollo fresco”, comentó.

No hay constancia que se trate de un envenenamiento. LO que sí se sabe es que el animal presentó molestias e inquietud 24 horas antes de su deceso.

La alemana Lula Jakomeit, residente en Uruguay desde 2009, adquirió a Shila en Oklahoma por 3.900 dólares. Tiene muy pocos amigos y casi no habla español.

La incautación de Shila fue un golpe duro para ella. El MGAP consideró que el animal fue despachado sin permiso desde Estados Unidos. Pero la dueña desestimó la denuncia de contrabando: contaba con un contrato de compra y certificados de inspección y contralor veterinario de Estados Unidos.

El MGAP quiso cobrarle 2.000 dólares de multa por la violación de la ley 16.088 de animales salvajes.

Ninguna de las dos decisiones finalmente se adoptó formalmente. La denuncia de contrabando fue desestimada por vía administrativa y hasta ahora nunca se estableció la pena económica.

Jakomeit quería recuperar el animal. De hecho esperaba a Shila en casa con una jaula especialmente acondicionado -con calefacción- que costó 6.000 dólares.

Las condiciones de vida eran irreproducibles en Durazno, donde estaba en una jaula de 4 por 3 metros con techo de chapa y piso de cemento.

También eran irreproducibles los términos de cercanía y trato personalizado. Cuando convivieron, el animal dormía en la cama de su dueña, contradiciendo su fama de salvaje.

En marzo de 2010 tuvo lugar la incautación. Una comitiva del departamento de Fauna y seis funcionarios policiales se llevaron a Shila bajo el argumento de que no se trata de un animal doméstico.

En setiembre de 2013, Jakomeitse presentó ante el MGAP argumentando que se llevaría al animal a Alemania, donde las leyes consideran esta especie como mascota.

Ante la negativa, la mujer igual armó las maletas y volvió a su país natal luego de vender su chacra situada entre Marindia y Salinas.

Según Soler, hasta ayer la dueña no había podido ser notificada de la muerte. En ese sentido el proceso con el MGAP la había afectado al punto que le provocó úlcera. “No quiere tener más vínculos con Uruguay”, dijo.

Ahora, dijo el representante, el animal tendrá un entierro en una protectora de animales. “El MGAP tiene que entregar el cuerpo como se entrega el de un preso a la familia cuando éste muere”, comentó.

Soler dice que en su lugar de entierro se le tributará un homenaje y se le colocará una placa alusiva a los hechos ocurridos en los últimos tres años.

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