ver más

Roberto Moar comenta el "abrasilerado" Paraguay de esta noche

La selección uruguaya se instaló en la capital paraguaya, Asunción, conocida como "La Madre de las Ciudades"

 

Uruguay eligió el "Hotel Burboun Conmebol" para instalarse en Asunción. A minutos del aeropuerto "Silvio Petirossi" es uno de los más lujosos de la antigua capital paraguaya y se levanta en la frontera de Luque y la capital paraguaya custodiado por el imponente edificio de la Confederación Sudamericana de Fútbol y el Museo.

"La Madre de las Ciudades" llamada así porque desde Nuestra Señora de Asunción partieron las grandes expediciones que fundaron el continente sudamericano, es -en los últimos años- un trago amargo para las selecciones celestes. En eliminatorias sumamos cuatro derrotas seguidas. 

Asunción, tradicional y cosmopolita, colonial y con toques de refrescante modernidad, se agita -detrás del pique de la pelota. Así, entre las críticas al entrenador Francisco Arce -demasiado "brasileño" para el gusto guaraní-, los debates sobre la inconveniencia de nacionalizar a tantos argentinos y la sed de venganza tras el paseo monumental que coronó campeón a Uruguay en la pasada Copa América.

El ex lateral albirrojo jugó muchos años en Brasil y se confiesa díscípulo de los grandes técnicos de ese país, entre ellos el gaucho Felipe Scolari.

El estreno paraguayo en la Eliminatoria no fue bueno. En duelo que enfrentó a alumno y maestro, Perú -con gran noche de Guerrero- arrodilló a los albirrojos mientras proclamaba, de la mano de Markarián, su regreso a la gran lid futbolística sudamericana.

Mañana, en el añejo Puerto Sajonia, en reducto que proclaman histórico los anfitriones, Uruguay buscará lustrar orgulloso su chapa de gran equipo en el mundo.

No será un trámite.

En el camino a Francia 98, Uruguay perdió 3-1. Con Passarella al frente, la derrota fue más apretada (1-0). Los dos últimos choques están frescos.  Paraguay vapuleó 4-1 a aquella selección de JR, con Cono Aguiar como abanderado, resignada a los vaivenes tácticos de un entrenador capaz de cambiar medio equipo sin dejarse encandilar por el rutilante elogio de una lotería en el partido del debut.

En la Eliminatoria anterior, camino a la inolvidable Sudáfrica, también con cinco goles ante Bolivia como antecedente, el planteo, más sensato e inteligente, tampoco arrojó el resultado esperado y perdimos 1-0. 

Este martes, hay revancha. Con mismo equipo -y otro sistema- Tabárez y su banda buscarán cambiar la mala racha. 

No es descabellado pensar que puede ser la noche del reencuentro con los buenos éxitos que siempre acompañaban a los equipos orientales a la vera del Río Paraguay.

Que la quinta sea la vencida.

Temas

Dejá tu comentario

Comentarios
ver más